Natacha Jaitt murió hace siete años, el 23 de febrero de 2019. Tenía 41 años y todavía hay dudas sobre lo que pasó ese día. Fue hallada sin vida en el salón de fiestas Xanadú, en la localidad bonaerense de Benavídez, partido de Tigre.
El perito toxicólogo y químico Fernando Cardini fue terminante al evaluar el expediente de la muerte de Natacha Jaitt. “Se hizo todo mal”, dijo, y sostuvo que no se trató solo de una cuestión de hipótesis, sino de fallas técnicas y de procedimiento que, para él, invalidan conclusiones. “La autopsia mostró una muerte por cocaína, pero estuvo mal la toma de muestra, mal el análisis”, afirmó.
El perito se detuvo en una formulación que, según explicó, no debería existir en un informe serio: “Se detectaron restos moleculares de cocaína. ¿Qué son los restos moleculares de cocaína? ¿Es cocaína o no es cocaína?”. Para Cardini, ese tipo de redacción ya marca un problema de precisión técnica y, por lo tanto, de fortaleza probatoria.
También puso reparos sobre qué se buscó y qué no. “Habían detectado en estómago cocaína y no en pulmones. No hicieron pulmón”, sostuvo. Y agregó: “Si vos aspirás cocaína… es que la aspiró… sin embargo, apareció en estómago, quiere decir que esa no fue la vía”. En su análisis, ese tipo de inconsistencias debieron haber activado medidas complementarias, pero aseguró que no ocurrió.
Una de las decisiones que, según Cardini, se descartó sin explicación fue la exhumación para una nueva pericia y el análisis de cabello. “Pedí a la fiscalía que exhumen el cadáver… y que saquen cabello”, recordó. Y justificó el motivo: “En el cabello está la información… te va a decir toda la historia día por día cuándo consumiste y cuándo no consumiste”. Sin embargo, según afirmó, “nunca el fiscal aceptó exhumar el cadáver”.
Cardini también habló de la escena en la que fue hallada Jaitt y aseguró que fue manipulada. “La acomodaron en la habitación para sacar la foto… la escena… estaba totalmente adulterada, modificada para la foto, para la prensa”, sostuvo.