La República del Perú otorgó finalmente la extradición de “Pequeño Jota”, imputado en uno de los crímenes más aberrantes de los últimos años en el país. Para el ex fiscal penal de Morón, Javier Ignacio Baños, la decisión representa un avance decisivo dentro de una causa marcada por extrema violencia. “Es una excelente noticia”, afirmó de manera categórica.
Invitado al programa 7020 Hoy que conducen Chiche Gelblung y Mercedes Cordero por la pantalla de Canal 9 con producción de Red Cube, Baños aclaró de inmediato el rol del extraditado dentro de la estructura criminal. “Pequeño Jota no es el jefe. Es un perejil, es un cuatro de copa, pero era importante dentro de la organización delictiva para lo que tiene que ver con el homicidio agravado”, sostuvo.
El ex fiscal en lo criminal y correccional del Departamento Judicial de Morón (donde sirvió por 25 años) y jurista argentino, explicó que el crimen no fue un hecho aislado sino el resultado de un conflicto narco de gran escala. “Yo creo, particularmente, no tengo dudas (tampoco pruebas todavía incorporadas al expediente) de que acá hubo una guerra entre bandas de narcocriminales”, aseguró. Según detalló, participaron al menos tres organizaciones.
“Una banda de bolivianos, que traía la droga al país de máxima pureza; la banda de los peruanos, a los que le dejaron esa droga en consignación; y una tercera banda mixta, argentina, peruana y boliviana”, describió.
Baños puso el foco en el trasfondo económico del conflicto. “Estamos hablando de una sustracción de entre 300 y 400 kilos de cocaína, por muy por encima del millón de dólares, sin ninguna duda”, precisó. Luego agregó: “Torturar a una chiquita de 15 años, cortarle un dedo, cortarle otro, filmarlo y pasarlo en vivo para mandar un mensaje mafioso de que devuelvan la droga, es una perversidad que excede la maldad natural del ser humano”.
El abogado remarcó el nivel de sadismo con el que actuaron los responsables. “No fue una maldad con un objetivo funcional. Fue infligir un sufrimiento atroz a una criatura de 15 años, amordazada y atada, para un determinado público”, sostuvo. “Eso, por lo menos en Argentina, no estábamos acostumbrados a verlo”, agregó Baños, al describir un modus operandi más cercano a organizaciones criminales internacionales que a delitos comunes.

Baños vinculó el caso con una crisis estructural del sistema penal argentino. “Las últimas estadísticas publicadas por la Procuración de la Provincia de Buenos Aires hablan de un millón de delitos denunciados por año”, advirtió. “Tenemos 2.900 homicidios, 20.000 abusos sexuales denunciados, con una cifra negra que duplica ese número, más de 100.000 amenazas y cientos de miles de robos. Esto no es delincuencia común”, remarcó.
Uno de los puntos centrales de su exposición fue el régimen penal juvenil. “La ley crea una ficción legal: presume que el menor de 16 años no tiene capacidad psíquica para comprender la criminalidad del acto. Eso no siempre es verdad”, afirmó.
“Yo no digo bajar la edad sin más. Digo que no sea una presunción absoluta que no admita prueba en contrario”, sostuvo Baños, y propuso que en casos graves se evalúe la imputabilidad con pericias psicológicas y psiquiátricas.
La abogada panelista Valeria Carreras también dio su punto de vista sobre el tema: "Tenemos que cubrir este vacío legal, este limbo en el que están los de 14 a 16". Y agregó: "Arranquemos de 14 a 16 haciéndolo imputable. Pero no solamente eso, no me sirve institucionalizarlo, también daré herramientas".
La abogada panelista Aldana Yael San José le respondió al fiscal: "Considero que no estamos quizá preparados ni a nivel institucional ni a nivel judicial si avanzamos con una propuesta similar a la suya (Baños)". Con respecto a las pericias y los números preocupantes, la doctora amplió: "Los informes ambientales, los informes psicológicos, ya estamos colapsados, tenemos las cárceles duplicadas de población, en los últimos 15 años los delitos están en ascenso".
El fiscal alertó sobre una consecuencia directa del sistema actual. “En muchos departamentos judiciales, cuando el imputado tiene 14 o 15 años, ni siquiera se investiga. Se sobresee y se cierra la causa. Es una locura”, denunció.
Finalmente, Baños concluyó con una advertencia contundente: “Esto es apenas la punta de un iceberg. Estamos frente a una crisis institucional como nunca antes vivió la Argentina”.