La salida de Marco Lavagna del INDEC se convirtió en el "plan B" de una CGT que se siente acorralada. Tras constatar que las gestiones con los gobernadores fracasaron —quienes evitaron comprometerse contra la reforma laboral—, la central obrera decidió mudar la batalla de los despachos políticos a las planillas de estadística oficial.
El plan, que se terminará de definir este viernes en la reunión del Consejo Directivo, consiste en desconocer el IPC oficial y exigir paritarias "puntos por arriba" de la inflación. En Azopardo consideran que el reconocimiento del ministro Luis Caputo sobre las discrepancias en la medición es la prueba necesaria para denunciar un "fraude estadístico" y recuperar la iniciativa política.

La soledad del sindicalismo tradicional quedó expuesta tras los sucesivos rechazos de los mandatarios provinciales. Figuras como Martín Llaryora (Córdoba) y Maximiliano Pullaro (Santa Fe) alegaron "problemas de agenda" para evitar fotos con la cúpula cegetista. En la misma línea, Gustavo Sáenz (Salta), Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Raúl Jalil (Catamarca) mantuvieron la distancia, dejando a la CGT sin el anclaje legislativo que buscaba para bloquear el proyecto en el Senado.
Ante este vacío de poder, el peronismo sindical busca en las estadísticas la fuerza que perdió en el Congreso, apostando a que la deslegitimación de los números oficiales sirva como escudo contra la flexibilización de los marcos laborales.
Mientras el sector dialoguista de Andrés Rodríguez (UPCN) y Gerardo Martínez (UOCRA) prepara presentaciones judiciales alegando que la iniciativa es "anticonstitucional", los gremios más duros ya ganan la calle. La UOM de Abel Furlán y los Aceiteros de Daniel Yofra encabezarán marchas en el interior para "exponer" a los gobernadores ante sus bases.
La gran incógnita es si esta revuelta paritaria logrará frenar el tratamiento del próximo miércoles. Con el protocolo antipiquete activo y una economía en rojo, la CGT se juega su última carta: convertir el escándalo del Indec en el combustible para una movilización masiva que intente forzar un cambio de último momento en el Senado.
TM