05/02/2026 - Edición Nº1094

Internacionales

Logística regional

Nearshoring al Caribe: la estrategia de República Dominicana que incomoda a sus vecinos

05/02/2026 | El reconocimiento en Dubái expone una estrategia que combina puertos, zonas francas y estabilidad para captar comercio y nearshoring.



La mención de la República Dominicana en foros globales de alto nivel refleja un cambio en la forma en que el país se presenta al mundo. Ya no se define únicamente por su peso turístico, sino por una ambición más amplia: convertirse en un punto de articulación logística entre América Latina y Estados Unidos. Este giro discursivo se apoya en una narrativa de estabilidad macroeconómica y previsibilidad institucional, elementos cada vez más valorados por operadores y fondos de inversión.

En ese marco, el reconocimiento recibido en Dubái funcionó como un amplificador político y económico. La presencia de autoridades y ejecutivos del sector privado permitió proyectar la imagen de un país que no solo ofrece ubicación geográfica, sino también capacidad operativa para integrarse a cadenas de suministro complejas. La apuesta es clara: atraer flujos comerciales que hoy buscan reducir riesgos, acortar distancias y diversificar plataformas regionales.

República Dominicana 


República Dominicana es un país del Caribe que comparte la isla La Española con Haití al oeste. Es conocida por sus playas, centros turísticos y áreas de golf.

Infraestructura y ecosistema logístico

El núcleo de esta estrategia está en la infraestructura. Puertos de gran calado, aeropuertos con alta conectividad y un sistema de zonas francas en expansión forman un entramado que apunta a reducir tiempos y costos de operación. Actores globales de la logística destacan la posibilidad de concentrar en un mismo espacio operaciones portuarias, almacenamiento, ensamblaje y redistribución, una ventaja competitiva frente a otros destinos del Caribe.

A esto se suma un marco regulatorio diseñado para facilitar la inversión extranjera. Incentivos fiscales, procedimientos aduaneros más ágiles y un entorno empresarial estable buscan consolidar un ecosistema donde la logística no sea solo tránsito, sino también valor agregado productivo. La narrativa oficial insiste en que esta combinación permite a la República Dominicana posicionarse como algo más que un puerto de paso.


Infraestructura, zonas francas y marco regulatorio buscan atraer cadenas globales.

El desafío de pasar del relato a la ejecución

Sin embargo, la proyección internacional también eleva las exigencias. Convertirse en hub regional implica sostener estándares altos de eficiencia, seguridad y coordinación institucional. La competencia por el nearshoring es intensa, y otros países de la región ofrecen propuestas similares, lo que obliga a que la promesa dominicana se traduzca en resultados concretos y medibles.


El reto dominicano es convertir el reconocimiento internacional en resultados concretos.

El reconocimiento en Dubái abre una ventana de oportunidad, pero no garantiza el resultado. El verdadero desafío será mantener coherencia entre el discurso y la práctica, asegurando que la infraestructura, la gestión pública y la confianza privada avancen al mismo ritmo. Solo así la idea de un puente logístico podrá consolidarse como una realidad estructural y no solo como una aspiración estratégica.