La reciente mejora en los indicadores sociales de Argentina ha quedado bajo la lupa. Mientras las cifras oficiales muestran una caída de la pobreza, un exhaustivo informe del Centro de Estudios Derecho al Futuro (CEDEF) revela una inconsistencia técnica que pone en duda el optimismo del Gobierno: los ingresos que la gente declara en las encuestas crecen mucho más que los salarios registrados en los recibos de sueldo.
Esta diferencia no es un detalle menor. La medición de la pobreza se basa en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), donde los encuestados reportan cuánto ganan. Sin embargo, al contrastar esos testimonios con los registros administrativos del SIPA (empleo privado) y el sector público, la cuenta deja de cerrar. Mientras la encuesta muestra subas reales de ingresos de hasta dos dígitos, los registros oficiales de salarios y jubilaciones muestran estancamiento o caídas pronunciadas.

Para entender el impacto de esta brecha, el think tank vinculado al equipo de Axel Kicillof realizó un ejercicio matemático: ¿qué pasaría si la pobreza se calculara usando únicamente los sueldos y jubilaciones que el Estado tiene efectivamente registrados?
El resultado cambia por completo el mapa social del país. Si se aplicara la evolución real de los salarios registrados, la pobreza no habría caído, sino que habría aumentado un 9% en cantidad de personas. Bajo este escenario, la incidencia de la pobreza alcanzaría al 44% de la población, tres puntos por encima de lo reportado en 2023.
¿POR QUÉ BAJÓ TANTO LA POBREZA OFICIAL? 📉
— equilibra (@_equilibra) December 29, 2025
EL EFECTO DE LA CAPTACIÓN DE INGRESOS EN EPH Y LA NO ACTUALIZACIÓN DE LAS CANASTAS
En esta nueva versión del trabajo realizado por Equilibra (@LSigautGravina y @Gonzaacarrera_ ) y el Observatorio Universitario de Economía de la… pic.twitter.com/csoRpnAzCb
El informe sugiere que la mejora podría ser un efecto colateral de la alta inflación, donde las personas pierden la noción exacta de sus ingresos mensuales al responder encuestas. A esto se suma un segundo problema: la Canasta Básica Total (CBT) se sigue calculando con patrones de consumo de 2004. Consultoras como Equilibra advierten que esta desactualización subestima el costo de vida real, haciendo que mucha gente "salga" de la pobreza en los papeles, pero no en la realidad de la góndola.
Este clima de dudas técnicas se potencia tras la salida de Marcos Lavagna del INDEC, un hecho que reavivó el debate sobre la transparencia y la independencia de las estadísticas públicas en un año clave para el relato económico oficial.
TM