La vicepresidenta Victoria Villarruel firmó dos decretos de presidencia del Senado para convocar sesiones en la Cámara alta, en una reaparición pública que contrasta con el prolongado bajo perfil que mantuvo durante los últimos meses y con el deterioro de su vínculo político con el presidente Javier Milei.
Las convocatorias, registradas bajo los números DPP 1/26 y DPP 2/26, marcan una de sus primeras intervenciones formales del año y se producen en medio de un escenario de tensiones internas dentro del oficialismo.
Según los documentos, Villarruel citó a una Sesión Pública Especial para el miércoles 11 de febrero a las 11 horas, con el objetivo de tratar el dictamen sobre el proyecto de ley del Poder Ejecutivo de Modernización Laboral.
La iniciativa constituye una de las apuestas centrales del Gobierno para avanzar en la flexibilización de las relaciones laborales y forma parte del núcleo duro del programa económico libertario.
Además, la titular del Senado convocó a una Sesión Preparatoria para el martes 24 de febrero a las 12, en cumplimiento del artículo 1° del Reglamento de la Cámara, con el fin de proceder a la renovación de autoridades del cuerpo.
Los decretos llevan las firmas de Villarruel y del secretario parlamentario, con el sello oficial del Senado de la Nación, y responden a pedidos formulados por distintos senadores, según consta en el expediente S-2157/25.
La reaparición de Villarruel adquiere relevancia por producirse luego de meses de escasas apariciones públicas, en un contexto atravesado por las diferencias políticas con Milei, que derivaron en un progresivo distanciamiento entre ambos.
En ese marco, su regreso al centro de la escena no aparece asociado a un proceso de recomposición del vínculo con el Presidente, sino más bien al cumplimiento de funciones institucionales indispensables para motorizar la agenda legislativa oficial.
La movida, así, parece confirmar que la vicepresidenta mantiene un perfil bajo y una presencia acotada, limitada a un rol utilitario dentro del esquema de poder, mientras las tensiones políticas de fondo permanecen sin cambios