08/02/2026 - Edición Nº1097

Internacionales

Vivienda

Dueños en alerta en España: qué cambia con la nueva suspensión de desahucios

05/02/2026 | La suspensión de desahucios prolonga una medida excepcional que erosiona la seguridad jurídica y tensiona el mercado de alquiler.



La decisión del Gobierno español de extender la suspensión de desahucios vuelve a colocar en el centro del debate el delicado equilibrio entre protección social y derecho de propiedad. Lo que nació como una respuesta extraordinaria a la emergencia sanitaria se ha convertido, con el paso del tiempo, en una política recurrente que altera reglas básicas del mercado inmobiliario sin resolver el problema de fondo: la escasez estructural de vivienda accesible.

La prórroga del denominado “escudo social” introduce una señal ambigua para propietarios e inversores. Al mantener en suspenso la capacidad de recuperar un inmueble ante el impago, el Estado traslada el costo de la política social a actores privados. La inseguridad jurídica resultante no solo afecta a grandes tenedores, sino también a pequeños arrendadores que dependen del alquiler como complemento de ingresos.

España


España, país de la península ibérica de Europa, incluye 17 regiones autónomas con diversas características geográficas y culturales.

Inseguridad jurídica y desincentivos

Desde una perspectiva económica, la extensión de la moratoria refuerza incentivos negativos. Ante un marco regulatorio imprevisible, muchos propietarios optan por retirar viviendas del mercado de alquiler o endurecer condiciones de acceso. El efecto paradojal es conocido: menos oferta disponible y precios más altos, justo lo contrario del objetivo declarado de la medida.

Además, la prolongación de una excepción legal debilita la credibilidad de las reglas. La suspensión reiterada de los desahucios instala la idea de que los contratos pueden quedar subordinados a decisiones políticas coyunturales. Este antecedente afecta la confianza y reduce el atractivo del sector inmobiliario como destino de inversión a mediano plazo.

Una respuesta social con costos estructurales

El problema de la vivienda en España requiere soluciones públicas de largo alcance, no la delegación de responsabilidades en particulares. Políticas de construcción de vivienda social, incentivos fiscales y agilización de permisos ofrecen una vía más sostenible que la prolongación de medidas de emergencia. Sin estos pilares, la moratoria funciona como un paliativo que posterga el conflicto.


En España, los “okupas” son personas que entran y permanecen en una vivienda sin consentimiento del propietario, normalmente sin contrato y sin título legal que habilite la ocupación.

Lejos de resolver la vulnerabilidad habitacional, la prórroga del escudo social corre el riesgo de consolidar un mercado más pequeño, caro y rígido. Al erosionar la seguridad jurídica, la política termina dañando el mismo acceso a la vivienda que busca proteger, y abre un debate inevitable sobre los límites de la intervención estatal en la propiedad privada.