El árbitro Fernando Rekers denunció haber sido víctima de un robo dentro del propio vestuario del estadio de Guaraní Antonio Franco. Mientras impartía justicia en el campo de juego, desconocidos ingresaron y se llevaron 1.500 dólares, documentación personal y tres teléfonos celulares pertenecientes a la terna arbitral.
El hecho ocurrió mientras el equipo local caía por 1-0 ante Defensores de Vilelas. Al finalizar el encuentro y percatarse del faltante, Rekers dio aviso a las autoridades. Lo llamativo del caso fue que la policía constató que ninguna puerta había sido forzada, ni las que dan a la calle ni las internas. Esta evidencia dirigió las sospechas hacia quienes tenían acceso legítimo al lugar.
Un rápido rastrillaje policial permitió recuperar los celulares, que habían sido abandonados en uno de los baños del recinto. Sin embargo, el dinero en efectivo no apareció. La investigación determinó que las personas que habían ingresado eran, paradójicamente, los encargados de la seguridad privada del club, quienes poseían las llaves correspondientes de los vestuarios.

Ante la gravedad de los hechos, que incluyeron también denuncias de hostilidad y agresiones durante el partido, el Tribunal de Disciplina del Consejo Federal actuó con celeridad y severidad. Guaraní Antonio Franco recibió una batería de sanciones que golpean tanto lo deportivo como lo económico e institucional.