La Ciudad del Vaticano es el Estado soberano más pequeño del mundo, tanto por superficie como por población. Está completamente rodeado por Italia, pero no forma parte de ella ni de la Unión Europea, y cuenta con personalidad jurídica propia en el derecho internacional.
Su función principal no es la de organizar una sociedad civil tradicional, sino garantizar la plena independencia de la Santa Sede, el órgano de gobierno de la Iglesia católica. Por ese motivo, El Vaticano existe como entidad política desde 1929, tras la firma de los Pactos de Letrán con el Estado italiano.
Aunque suelen confundirse, El Vaticano y la Santa Sede no son lo mismo. La Santa Sede es el sujeto central de las relaciones diplomáticas y mantiene vínculos oficiales con más de 180 Estados, además de participar como observador en organismos internacionales. El Papa ejerce simultáneamente como jefe de la Iglesia católica y como jefe del Estado de la Ciudad del Vaticano, concentrando los poderes ejecutivo, legislativo y judicial en una estructura política única en el mundo.
La Plaza de San Pedro es el lugar más conocido del Vaticano y su principal espacio público. Diseñada en el siglo XVII por Gian Lorenzo Bernini, su columnata simboliza los brazos de la Iglesia que reciben a los fieles. Allí se realizan las audiencias generales, bendiciones y celebraciones litúrgicas que reúnen a miles de personas provenientes de todo el mundo.

La Basílica de San Pedro es el corazón religioso del Vaticano y uno de los templos más importantes del cristianismo. Construida sobre la tumba del apóstol Pedro, combina arquitectura monumental y algunas de las obras más relevantes del arte occidental. En su interior se destacan La Piedad de Miguel Ángel y el baldaquino de Bernini. Bajo el altar mayor se encuentran las grutas vaticanas, donde descansan los restos de numerosos papas.
Los Museos Vaticanos reúnen una de las colecciones artísticas más importantes del planeta. Sus galerías contienen piezas del Antiguo Egipto, esculturas clásicas, arte medieval y grandes obras del Renacimiento. Más allá de su valor cultural, los museos reflejan el rol histórico del Vaticano como custodio del patrimonio artístico y como actor central en la construcción simbólica de Occidente.

Dentro del complejo se encuentra la Capilla Sixtina, célebre por los frescos de Miguel Ángel, entre ellos La creación de Adán y El Juicio Final. Además de su valor artístico, es el lugar donde se celebra el cónclave para elegir a cada nuevo Papa. Durante ese proceso, la capilla se transforma en uno de los espacios más reservados del mundo, bajo estrictas normas de confidencialidad.

El Vaticano no tiene hospitales, maternidades ni sistema impositivo convencional. Su población está compuesta por religiosos, funcionarios y miembros de la Guardia Suiza, y la residencia depende del cargo que se ejerce. Utiliza el euro por acuerdo con Italia, aunque no pertenece a la Unión Europea.
El Vaticano no es un país en el sentido clásico, pero sí un Estado soberano con una influencia global desproporcionada a su tamaño, capaz de incidir en la política internacional, la diplomacia y la cultura a escala mundial.