La Confederación General del Trabajo (CGT) decidió declarar la guerra a las estadísticas oficiales. En un contexto de máxima tensión tras la salida de Marco Lavagna del INDEC, la central obrera anunció que lanzará su propio sistema de medición de precios para disputar el relato económico de Javier Milei y Luis Caputo.

El detonante fue el cambio de autoridades y metodología en el instituto nacional. El cosecretario general de la central, Cristian Jerónimo, fue tajante: "¿Quién puede creer en el próximo índice después del escándalo del INDEC?". La CGT considera que los datos oficiales ya no reflejan la realidad y que muchos trabajadores perdieron poder adquisitivo por confiar en índices desactualizados.
"Desde antes no le creíamos al INDEC"
— Radio Con Vos 89.9 (@radioconvos899) February 5, 2026
El cotitular de la CGT, Cristian Jerónimo, cuestionó los números oficiales de la inflación. pic.twitter.com/xABUWocrkf
Mientras el ministro Luis Caputo defiende una nueva encuesta de hogares basada en 2017, el sindicalismo apuesta a un "índice serio y respaldado" que mida lo que ocurre directamente en las góndolas. El plan de la central obrera busca reflejar el impacto real de los precios en el consumo cotidiano de los sectores más postergados. Para la CGT, la inflación real es "totalmente distinta" a la que plantea el Gobierno.
Este movimiento no es solo estadístico, sino una herramienta de combate para las negociaciones salariales. Al tener números propios, los gremios planean dinamitar los techos que intenta imponer el Ministerio de Economía. Esta estrategia se suma al rechazo frontal a la reforma laboral, bajo la advertencia de que la gente "no se va a olvidar" de los políticos que le den la espalda a los trabajadores.
El próximo viernes será una jornada clave. La cúpula cegetista se reunirá para definir el plan de acción contra la reforma laboral. "De brazos cruzados no nos vamos a quedar", avisó Jerónimo, dejando en claro que el conflicto por los precios apenas comienza.