En un clima de derrota asumida, la cúpula de la CGT comenzó un repliegue táctico ante la inminente votación de la reforma laboral en el Senado. Con el oficialismo de La Libertad Avanza holgado para conseguir el quórum el próximo miércoles 11 de febrero, los sindicalistas concentran sus últimas energías en un blindaje específico: su estructura de financiamiento y su peso en la negociación colectiva.
Aunque el proyecto original de Javier Milei es vasto, los tres triunviros de la central obrera —Cristian Jerónimo, Jorge Sola y Octavio Argüello— transmitieron a los legisladores que su prioridad absoluta es salvar la cuota sindical y la vigencia de los convenios por rama.
Para los gremios, permitir que la negociación sea por empresa y no por actividad, como pretende el Gobierno, diluiría su poder territorial. Asimismo, la defensa de la ultraactividad —el principio por el cual un convenio sigue vigente aunque venza si no hay uno nuevo— es el otro punto de quiebre que intentan negociar a contrarreloj para evitar que los trabajadores queden bajo normas menos beneficiosas.

Esta táctica defensiva provocó un cortocircuito con los gobernadores y legisladores del peronismo. En una reunión secreta en la sede del Bapro, mandatarios como Axel Kicillof, Gildo Insfrán y Ricardo Quintela le reprocharon a la CGT su falta de vigor ante la iniciativa oficial.
"Por apostar a quedarse con algo, se van a quedar sin nada", disparó un diputado kirchnerista ante el repliegue gremial. Mientras figuras como Mariano Recalde denuncian un "revanchismo patronal", otros sectores como ATE fueron más punzantes: su titular, Rodolfo Aguiar, tildó de "cagones" a los gobernadores por no frenar el avance libertario. La cúpula sindical prioriza el sostenimiento de su estructura organizativa ante una reforma que consideran inevitable.
Más allá de lo que la CGT logre "salvar", la letra chica del proyecto que maneja Patricia Bullrich introduce cambios estructurales que ya cuentan con apoyo aliado:

Uno de los frentes que el Gobierno aún no tiene cerrado es el Estatuto del Periodista. El rechazo de figuras consagradas de la televisión generó "miedo" en los senadores aliados, y hoy existirían más de 40 votos para evitar su derogación, marcando uno de los pocos puntos que podrían ser un traspié para Milei en el recinto. Otra de las cuestiones a resolver es el Impuesto a las Ganancias, que supondría menores ingresos para las provincias.
TM