Cada 7 de febrero, Granada celebra su Día de la Independencia, recordando la separación formal del Reino Unido en 1974 y el nacimiento del Estado granadino como nación soberana dentro de la Mancomunidad de Naciones.
En el Caribe oriental, la efeméride no se limita a un acto simbólico: abarca un recorrido histórico atravesado por herencias coloniales, disputas internas y fuertes condicionamientos externos.
Con una economía pequeña y dependiente, Granada debió construir instituciones propias mientras buscaba un lugar en un contexto internacional poco favorable para los Estados insulares.
El proceso independentista estuvo encabezado por Eric Gairy, primer primer ministro del país, quien sostenía que la soberanía debía traducirse en dignidad política y reconocimiento internacional para una nación periférica. Para Gairy, la independencia era un acto de afirmación histórica más que una formalidad administrativa.

Sin embargo, las tensiones sociales, la desigualdad y un liderazgo cuestionado dejaron en evidencia la fragilidad del nuevo Estado.
En 1979, la llegada al poder de Maurice Bishop y la Revolución Popular marcó un quiebre. Bishop planteaba que la independencia solo era real si incluía justicia social, educación y soberanía económica. También advertía que los pequeños países del Caribe no debían convertirse en tableros de disputa de las grandes potencias.

La crisis interna posterior y la intervención militar de Estados Unidos en 1983 confirmaron esa posibilidad. Granada se convirtió en el único país independiente del Caribe anglófono ocupado militarmente por una potencia occidental tras su emancipación.
Tras esos episodios, el país reconstruyó su sistema democrático con elecciones regulares y una política exterior pragmática. La estabilidad institucional pasó a ser vista como condición indispensable para preservar la autonomía política.
Hoy, el Día de la Independencia en Granada se conmemora con desfiles, actos oficiales y actividades culturales que involucran a toda la población. Las escuelas y organizaciones comunitarias participan en ceremonias donde se rinde homenaje a los líderes históricos y se promueve la educación cívica sobre los logros y desafíos del país.

Además, la fecha se acompaña de festivales de música, danza y gastronomía local, reflejando la identidad granadina y su diversidad cultural. Los ciudadanos aprovechan la jornada para reunirse en plazas y espacios públicos, reafirmando el sentido de comunidad y la memoria de los hitos que marcaron la construcción de la nación.