09/02/2026 - Edición Nº1098

Internacionales

Diplomacia

Omán vuelve a mediar entre Irán y Estados Unidos: qué se negocia en Mascate

09/02/2026 | La diplomacia omaní vuelve a ofrecer un espacio de diálogo en un momento de máxima tensión regional y riesgo de escalada.



En medio de un escenario regional marcado por amenazas cruzadas y temores de confrontación directa, Omán volvió a desempeñar un rol clave como facilitador del diálogo entre Irán y Estados Unidos. La elección de Mascate como sede de negociaciones indirectas no es casual: responde a una trayectoria diplomática basada en la neutralidad activa, la discreción y la capacidad de sostener canales abiertos incluso cuando las relaciones formales se encuentran virtualmente congeladas.

A diferencia de otros actores regionales, Omán ha construido su influencia no a partir del peso militar o de la presión política, sino mediante una política exterior pragmática orientada a la desescalada. Su rol en estas conversaciones confirma una estrategia sostenida en el tiempo: ofrecer un terreno confiable donde las partes puedan explorar salidas diplomáticas sin costos inmediatos de imagen ni concesiones públicas prematuras.

Omán


Omán es una nación de la península arábiga con un terreno que abarca desiertos, oasis en lechos de ríos y largas costas en el golfo Pérsico, el mar Arábigo y el golfo de Omán. Wahiba Sands es una región de dunas habitada por beduinos. La capital portuaria, Mascate, alberga la enorme Gran Mezquita del Sultán Qaboos, de estilo contemporáneo, y el antiguo barrio costero de Muttrah, con un zoco laberíntico y un ajetreado mercado de pescado.

Neutralidad estratégica y credibilidad regional

La credibilidad de Omán como mediador se apoya en décadas de relaciones estables tanto con Teherán como con Washington. Esa doble interlocución le permite actuar como puente en contextos donde la comunicación directa es inviable o políticamente costosa. En un Golfo atravesado por alineamientos rígidos, la posición omaní destaca por su flexibilidad y por evitar la lógica de bloques cerrados.

Este capital diplomático no se limita a un caso puntual. Omán ha participado en múltiples gestiones silenciosas a lo largo de los últimos años, consolidando una reputación de actor confiable para negociaciones sensibles. En el actual contexto de tensiones acumuladas, su papel contribuye a reducir riesgos de errores de cálculo y a mantener abierta la posibilidad de acuerdos parciales que contengan la escalada.


Omán facilita diálogo Irán-EE.UU. con neutralidad activa en un Golfo al borde de escalada.

Un actor funcional en un entorno volátil

El aporte de Omán debe leerse también en clave regional. Al facilitar el diálogo, el sultanato contribuye a la estabilidad del Golfo y protege intereses colectivos vinculados al comercio, la seguridad marítima y la previsibilidad energética. Su diplomacia funciona como un amortiguador en una región donde la ruptura de canales suele preceder a episodios de violencia.

En un escenario internacional crecientemente polarizado, la experiencia omaní refuerza el valor de la mediación paciente y del multilateralismo práctico. Más que imponer soluciones, Omán crea las condiciones para que otros negocien, un rol menos visible pero decisivo cuando el objetivo central es evitar que la tensión derive en un conflicto abierto.