09/02/2026 - Edición Nº1098

Internacionales

Cuba

Estrategia incómoda de Washington en Cuba: la ayuda llega, la nafta no

09/02/2026 | Estados Unidos combina asistencia humanitaria con restricciones al combustible, profundizando una estrategia dual hacia La Habana.



La política de Estados Unidos hacia Cuba volvió a mostrar su carácter ambivalente. Mientras Washington anunció un aumento de la ayuda humanitaria destinada a la isla, reforzó al mismo tiempo las medidas para restringir el suministro de combustible, en un contexto de severa crisis energética. La coexistencia de ambas decisiones expone una estrategia que busca aliviar el impacto social inmediato sin renunciar a la presión estructural sobre el gobierno cubano.

La asistencia adicional, canalizada a través de organizaciones religiosas y humanitarias, apunta a atender a sectores vulnerables afectados por desastres naturales recientes y por el deterioro económico general. Desde la óptica estadounidense, se trata de una señal política dirigida a diferenciar entre el régimen y la población, evitando que la presión económica sea leída como castigo indiscriminado.

Cuba


Cuba, oficialmente República de Cuba, es un estado soberano, insular, ubicado en las Antillas del mar Caribe. El territorio está organizado en quince provincias y un municipio especial con La Habana como capital y ciudad más poblada.

Ayuda humanitaria y coerción económica

En paralelo, la administración estadounidense intensificó sus esfuerzos para limitar el acceso de Cuba a petróleo importado, un insumo crítico para la generación eléctrica, el transporte y la logística interna. Las restricciones sobre proveedores y rutas de suministro agravaron la escasez de combustible y multiplicaron los apagones, convirtiendo la energía en un nuevo frente de disputa bilateral.

Desde La Habana, la respuesta fue inmediata. El gobierno cubano denunció lo que describe como un “bloqueo energético”, señalando que la falta de combustible afecta no solo a la industria, sino también a servicios esenciales y a la distribución de alimentos. En ese marco, la ayuda anunciada por Washington es presentada por las autoridades cubanas como insuficiente y contradictoria frente al daño generado por las sanciones.

Impacto político y regional

La combinación de asistencia y presión refuerza una lógica ya conocida en la relación bilateral. Estados Unidos intenta sostener influencia humanitaria y diplomática sin abandonar herramientas coercitivas destinadas a forzar cambios de comportamiento. El resultado es una política que mantiene abierta la tensión y limita las posibilidades de normalización en el corto plazo.

En términos regionales, el episodio vuelve a colocar a Cuba como un punto sensible de la agenda hemisférica. La crisis energética, amplificada por las restricciones externas, expone la fragilidad estructural de la isla y plantea interrogantes sobre la eficacia de una estrategia que busca simultáneamente aliviar y asfixiar. Por ahora, la relación entre Washington y La Habana sigue marcada por gestos contrapuestos y un equilibrio inestable.