07/02/2026 - Edición Nº1096

Sociedad


Tendencias urbanas

Therians y Furries, el fenómeno viral que pasó de las redes a parques y plazas

07/02/2026 | Aunque suelen confundirse, una comunidad se basa en una conexión espiritual y la otra en el arte del disfraz antropomórfico. El crecimiento de estos grupos en Argentina y las claves para entender su lenguaje.



En los últimos meses, el algoritmo de las redes sociales, en especial TikTok e Instagram, puso en el centro de la escena una tendencia que oscila entre la curiosidad y el desconcierto: videos de usuarios que corren en cuatro patas, utilizan máscaras artesanales y emulan comportamientos salvajes en parques públicos. Detrás de estas imágenes que se vuelven virales en cuestión de horas no existe un grupo homogéneo, sino dos subculturas con orígenes y motivaciones muy distintas que suelen ser blanco de confusiones.

Se trata de los Therians y los Furries (o "furros"), dos comunidades que, aunque comparten una estética ligada a la fauna, se diferencian profundamente en su concepción de la identidad y la performance.

La comunidad Therian se define por una raíz esencialmente espiritual y psicológica. Quienes se identifican bajo este término creen que su esencia o alma es un híbrido entre lo humano y lo animal, sintiendo que en su interior habita una especie específica, como un lobo o un felino.   Para ellos, no se trata de un simple juego de rol, sino de una manifestación de lo que consideran su verdadera identidad, vinculada en muchos casos a la creencia en la reencarnación. 

En cuanto a su estética, no suelen utilizar trajes de cuerpo completo; prefieren accesorios sutiles como colas u orejas y se enfocan en la práctica del "quadrobics", que consiste en imitar con destreza los movimientos naturales del animal con el que se identifican.

Por otro lado, el universo de los Furries tiene un carácter lúdico, artístico y comunitario que nació en los años 80 dentro de las convenciones de ciencia ficción. A diferencia de los Therians, los "furros" no creen ser animales, sino que son fanáticos de personajes antropomórficos, es decir, animales con características humanas como hablar o caminar erguidos. 

Esta subcultura se centra en la creación de una "FurSona" -un personaje propio- que cobra vida a través de los "FurSuits", trajes sumamente elaborados y costosos que los participantes utilizan para interactuar en eventos sociales y convenciones, funcionando como una forma de expresión creativa y pertenencia a un fandom global.

Este fenómeno encontró en Argentina una base de seguidores sumamente activa que trasciende las pantallas. Lejos de ser una moda pasajera, el país cuenta con una industria propia de artistas que diseñan trajes y una agenda consolidada de encuentros denominados "Meets". 

El punto máximo de esta tendencia es la Argentina Fur Fiesta (ARFF), un evento que en sus últimas ediciones ha llegado a congregar a cientos de participantes en hoteles de la Ciudad de Buenos Aires