Una nueva encuesta nacional volvió a poner el foco en el mapa político argentino. El estudio, realizado por la consultora CG Global Data, midió la imagen positiva del presidente Javier Milei y del gobernador bonaerense Axel Kicillof en las 24 provincias, además de evaluar el clima político general en cada distrito. Los resultados muestran una clara ventaja territorial del oficialismo nacional, aunque también dejan en evidencia los límites del liderazgo presidencial en algunos puntos del país.

Según el relevamiento, Milei lidera en 21 de las 24 provincias, con sus mejores registros concentrados en el interior productivo. Mendoza (57,3%), Córdoba (56,9%) y San Luis (54,5%) aparecen como los distritos con mayor imagen positiva del Presidente, consolidando un respaldo sólido fuera del Área Metropolitana y reforzando la centralidad política del proyecto libertario en la región centro-oeste.
El estudio también identifica las provincias donde la imagen de Milei es más baja. Santiago del Estero (32,5%), Formosa (36,4%) y Chaco (41,6%) concentran los peores números del Presidente, en distritos atravesados por oficialismos locales fuertes y una tradición política históricamente vinculada al peronismo.
En ese escenario aparece Axel Kicillof, cuyo desempeño es más acotado a nivel nacional, pero con enclaves definidos. El gobernador bonaerense obtiene sus mejores registros en Santiago del Estero (55,9%), Provincia de Buenos Aires (47,0%) y Formosa (46,5%), las únicas jurisdicciones donde logra imponerse sobre Milei y sostener una base de apoyo competitiva.
La contracara para Kicillof se da en el corazón productivo del país. Córdoba (18,2%), Mendoza (19,0%) y San Luis (22,9%) figuran entre sus peores desempeños, con brechas amplias a favor del Presidente. Allí se expresa con claridad una distancia política y cultural que hoy parece difícil de revertir.
El balance general del informe es contundente: Milei domina el mapa nacional, mientras Kicillof conserva bastiones puntuales. Más allá de la coyuntura, la encuesta anticipa un escenario de polarización territorial que empieza a perfilar los alineamientos políticos de cara a 2027, con un oficialismo fuerte en el interior y un peronismo que resiste desde sus núcleos históricos.