El Partido Justicialista de la Provincia de Buenos Aires oficializó este martes la conformación de su nueva conducción partidaria y difundió un primer comunicado político en el que ratificó la unidad del peronismo bonaerense, tanto en la estructura provincial como en los municipios, con el objetivo de consolidarse como principal fuerza de oposición al gobierno nacional de Javier Milei.
La nueva mesa de conducción quedó encabezada por el gobernador Axel Kicillof como presidente del PJ bonaerense, acompañado por la vicegobernadora Verónica Magario como vicepresidenta primera y el intendente de Lomas de Zamora, Federico Otermín, como vicepresidente segundo.
El cargo de secretario general será ocupado por el intendente de Almirante Brown, Mariano Cascallares, mientras que la presidencia del Congreso partidario quedó en manos del diputado nacional Máximo Kirchner y la Junta Electoral será presidida por el intendente de Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini.
La integración de la conducción expresa un equilibrio entre gestión provincial, poder territorial y estructura partidaria, luego de meses de tensiones internas que derivaron en un acuerdo de unidad.
En el comunicado difundido, el PJ bonaerense destacó el rol del gobierno provincial y de los intendentes como “red y escudo” frente al impacto del ajuste nacional, y reivindicó la experiencia de gestión en la Provincia como prueba de que “a esta derecha se le puede ganar”, en alusión a la última victoria electoral en territorio bonaerense.
“Nuestro pueblo enfrenta las consecuencias de un modelo que castiga a las mayorías, debilita al federalismo y erosiona la convivencia democrática”, sentenciaron.
El texto plantea que la unidad alcanzada no es solo defensiva, sino que busca construir una alternativa política con proyección nacional, basada en la gestión, la cercanía con la gente y la defensa del trabajo, la producción y la justicia social: “No alcanza con resistir: el desafío es ser, además de escudo, alternativa y esperanza.”
El documento también incluyó un respaldo explícito a Cristina Fernández de Kirchner, con un rechazo a su condena y detención, que el partido calificó como parte de un proceso de persecución política y deterioro institucional. En ese marco, el PJ bonaerense convocó a afiliados y militantes a priorizar la unidad, cuidar la herramienta partidaria y fortalecer la organización frente al escenario político y económico actual.
Con una conducción ordenada, acuerdos territoriales cerrados y un mensaje político unificado, el peronismo bonaerense busca posicionarse como columna vertebral de la reorganización opositora y como actor central en el debate político que se abre en la Argentina.
El entendimiento alcanzado a nivel provincial tuvo su correlato en los municipios, donde se logró cerrar listas de consenso y evitar internas. Según el esquema acordado, la distribución del armado local quedó organizada de la siguiente manera en los casos donde el intendente es peronista: un 30% de los espacios quedó bajo control directo de los intendentes, un 25% fue reservado para La Cámpora, y el resto se asignó a sectores aliados, entre ellos agrupaciones políticas, organizaciones sindicales y espacios con inserción territorial.
El objetivo del reparto fue garantizar gobernabilidad local, contención política y representación de los distintos sectores del peronismo, en un contexto nacional adverso y con fuerte presión social sobre los gobiernos municipales.