Miles de personas se movilizaron este sábado en Berlín para expresar su apoyo a las protestas que sacuden a Irán, en una de las mayores concentraciones del exilio iraní en Europa de los últimos años. La manifestación tuvo lugar frente a la Puerta de Brandeburgo, un escenario cargado de simbolismo político e histórico.
La convocatoria coincidió con un nuevo aniversario de la revolución de 1979, el proceso que puso fin a la monarquía del sha y dio origen a la República Islámica. Más de cuatro décadas después, ese acontecimiento vuelve a estar en el centro del debate, en medio de un ciclo de protestas internas que comenzaron por el deterioro de las condiciones de vida y derivaron en reclamos políticos de mayor alcance.
Según datos oficiales, alrededor de 8.000 personas se concentraron en el lugar, aunque los organizadores elevaron la cifra y aseguraron que decenas de miles no pudieron viajar debido a cancelaciones de vuelos provocadas por el clima. La movilización contó con el respaldo de cientos de organizaciones políticas, sindicales y sociales de distintos países europeos, además de asociaciones de la diáspora iraní.
Las protestas en Irán, iniciadas meses atrás, se expandieron rápidamente por distintas ciudades del país y fueron reprimidas con dureza. Se trata, según activistas y observadores internacionales, del mayor desafío interno al sistema político iraní desde los primeros años posteriores a 1979. Las autoridades respondieron con detenciones masivas, restricciones a internet y un fuerte despliegue de fuerzas de seguridad.
Durante el acto en Berlín, la presidenta electa del Consejo Nacional de Resistencia de Irán, Maryam Rajavi, envió un mensaje centrado en la idea de un cambio político impulsado desde dentro del país. En su discurso rechazó tanto una intervención militar extranjera como las políticas de acercamiento diplomático, y defendió la soberanía popular como eje de una futura república.

El evento también incluyó intervenciones virtuales de figuras internacionales, entre ellas el exsecretario de Estado estadounidense Mike Pompeo, cuyo viaje fue cancelado. La participación de dirigentes extranjeros buscó amplificar el impacto político de la protesta y reforzar la visibilidad internacional del reclamo.
Alemania se ha convertido en uno de los principales puntos de encuentro del exilio iraní en Europa, y Berlín, por su historia vinculada a la división, la protesta y la reunificación, aparece con frecuencia como escenario de manifestaciones de alcance global. Para los organizadores, la movilización envió un mensaje claro: el conflicto interno iraní ya no es solo un asunto doméstico, sino una causa que interpela a la comunidad internacional.