Esta noche en el estadio Monumental, con una exhibición de contundencia y orden táctico, Tigre aplastó a River Plate por 4-1, trepando a la cima de la Zona B del Torneo Apertura con 10 unidades.
El equipo de Marcelo Gallardo, desconocido y frágil, sufrió su primera derrota del certamen de la peor manera posible, despidiéndose entre silbidos y abucheos de su propia gente.
El equipo de Victoria golpeó desde el vestuario. Apenas corrían 6 minutos cuando Tiago Serrago rompió el cero, y solo diez minutos más tarde, el delantero David Romero amplió la ventaja, dejando atónita a la defensa local. River, que venía de tres vallas invictas, vio cómo su solidez se desmoronaba en un cuarto de hora fatal.
El complemento fue una pesadilla para los de Marcelo Gallardo. Ignacio Russo se vistió de verdugo con un doblete letal a los 4 y 23 minutos, sellando una goleada histórica.

Para colmo de males, Fausto Vera vio la tarjeta roja con el marcador 0-3, dejando a su equipo en inferioridad numérica y anímica. El descuento de Lautaro Rivero sobre el final solo sirvió para la estadística.
El resultado abultado rompió la paciencia de los hinchas. En las tribunas se escuchó el clásico "movete River, movete" durante la primera mitad, y el final llegó acompañado de silbidos masivos. Hacía casi una década, desde el Superclásico de 2016, que River no recibía cuatro goles en su casa.
Con este triunfo resonante, el equipo de Diego Dabove mira a todos desde arriba y buscará defender la punta el próximo jueves recibiendo a Aldosivi. River, obligado a reaccionar tras el golpe, tendrá una visita de riesgo a La Paternal para enfrentar a Argentinos Juniors, buscando cicatrizar una herida que duele en el orgullo.