Con el cierre de las sesiones extraordinarias cada vez más cerca, en la Casa Rosada se acelera la discusión por nuevos movimientos en el Gabinete. Uno de los cambios que aparece con mayor nitidez es en el Ministerio de Justicia, donde el futuro de Mariano Cúneo Libarona continúa rodeado de incertidumbre.
El ministro atraviesa problemas de salud y recientemente tomó un mes de licencia, período en el que viajó a Alemania por motivos personales. En octubre había anticipado su salida del Ejecutivo, en el marco del recambio posterior a las elecciones legislativas, aunque su renuncia nunca se formalizó. Por pedido de Karina Milei, permaneció en el cargo al menos hasta marzo.
La continuidad de Cúneo Libarona quedó atada a la falta de consenso interno sobre su reemplazo. En el trasfondo, vuelve a aparecer la tensión entre el sector que responde a la secretaria general de la Presidencia y el armado político que lidera Santiago Caputo.
En la gestión cotidiana del ministerio ganó peso Sebastián Amerio, actual secretario de Justicia y hombre de confianza del consultor presidencial. Sin embargo, su nombre no logra reunir los respaldos necesarios dentro del triángulo de poder libertario para dar el salto al ministerio.
En ese contexto reapareció con fuerza Guillermo Montenegro, quien esta semana volvió a la Casa Rosada y mantuvo reuniones con Caputo. El exjuez e intendente de Mar del Plata, hoy legislador bonaerense en uso de licencia, es promovido por sectores del oficialismo como una alternativa de consenso.
Montenegro también activó contactos con Martín Menem y dirigentes cercanos a Karina Milei, en busca de aval político. Su recorrido por el PRO, su vínculo con Mauricio Macri y su posterior desembarco en La Libertad Avanza lo posicionan como una figura con experiencia y volumen político para el cargo.
Por ahora, la decisión sigue en manos del Presidente. Pero en Balcarce 50 admiten que, a medida que se acerque marzo, el nombre de Montenegro aparece cada vez con más fuerza en la danza de reemplazos.