El Gobierno nacional definió una estrategia parlamentaria de alta intensidad para febrero y puso como prioridad la ratificación del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur. La intención oficial es que la Cámara de Diputados lo trate en la sesión prevista para el jueves 12, junto con la reforma del Régimen Penal Juvenil, que incluye la baja de la edad de imputabilidad a los 14 años.
Según fuentes parlamentarias, el objetivo político es que la Argentina sea el primer país del bloque regional en aprobar formalmente el entendimiento comercial. En la Casa Rosada entienden que ese movimiento habilitaría la aplicación provisional del acuerdo y enviaría una señal directa a los mercados y a los socios europeos, aun cuando el texto siga bajo revisión en instancias judiciales de la UE.
Para llegar con los tiempos justos, el oficialismo planea activar las comisiones el martes 10, dictaminar el miércoles 11 y llevar ambos proyectos al recinto al día siguiente. La ingeniería legislativa busca compensar demoras previas vinculadas a cuestiones técnicas, entre ellas problemas de traducción del texto definitivo durante la coordinación regional.
En paralelo, la mesa política libertaria sigue de cerca el tratamiento de la reforma laboral en el Senado, donde el oficialismo asegura tener los votos necesarios para avanzar. La coordinación entre ambas cámaras es clave: cualquier modificación obliga a reiniciar el circuito parlamentario y pone en riesgo el cronograma diseñado por Balcarce 50.
Ante la cercanía de los feriados de Carnaval, el Ejecutivo evalúa prorrogar por decreto las sesiones extraordinarias hasta el 28 de febrero. La apuesta es clara: cerrar febrero con reformas estructurales aprobadas y mostrar capacidad de gestión en un Congreso fragmentado.
La aceleración legislativa responde a una doble necesidad del gobierno de Milei: consolidar respaldo internacional a su programa económico y sostener la iniciativa política en el Congreso. El acuerdo UE-Mercosur funciona como vidriera externa, mientras que las reformas internas apuntan a reforzar el discurso de orden, previsibilidad y cambio estructural que el oficialismo quiere exhibir en año preelectoral.