El ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, volvió al centro de la escena política al calificar como “inconstitucional” la figura del femicidio, al considerar que está diseñada “solo para la mujer”. La definición generó fuerte impacto y reavivó el debate sobre la agenda penal que impulsa el gobierno de Javier Milei.
El funcionario confirmó además que continuará en el cargo luego de haber evaluado su salida en diciembre. Según relató, tanto el Presidente como Karina Milei le pidieron expresamente que no renunciara. “Me quedo para liderar la batalla judicial”, afirmó, descartando versiones de reemplazo en el Ministerio.
El ministro defendió también el proyecto oficial para bajar la edad de imputabilidad penal y sostuvo que el esquema vigente “ya no responde a la realidad social”. “Un chico de 14 años hoy sabe perfectamente lo que hace, actúa con conocimiento y voluntad”, argumentó, y planteó que el Estado no puede dejar sin respuesta a las víctimas.
La mayor controversia llegó con su planteo sobre el femicidio, figura incorporada al Código Penal en 2012. Para Cúneo Libarona, la norma es “difusa” y presenta problemas constitucionales por establecer agravantes según el sexo de la víctima. Propuso reemplazarla por una figura más amplia que contemple tanto hombricidio como femicidio, con iguales penas cuando existan agravantes como sometimiento, abuso de poder o desprecio por el sexo.
Por último, el ministro buscó despejar críticas y aclaró que una eventual reforma no implicaría liberar condenados ni retroceder en derechos. “No va a salir nadie libre ni se va a eliminar la protección”, sostuvo, y negó cualquier revisión de la ley de aborto, que definió como “un tema cerrado”.
Las declaraciones del ministro se inscriben en la ofensiva judicial del Gobierno, que incluye la baja de la imputabilidad y una revisión integral del Código Penal, un paquete que profundiza la confrontación con sectores del feminismo, la oposición y organismos de derechos humanos, pero consolida el perfil duro del oficialismo.