El gobierno de Noruega confirmó la renuncia de la embajadora Mona Juul tras detectarse una “grave falla de juicio” en sus vínculos con el fallecido delincuente sexual Jeffrey Epstein. La decisión se produce en medio de un creciente escándalo que ya sacude a varios países europeos y que volvió a tomar fuerza tras la publicación de archivos del gobierno de Estados Unidos.
El Ministerio de Asuntos Exteriores noruego había suspendido días atrás a Juul de su cargo como embajadora en Jordania e Irak, mientras avanzaba una investigación interna sobre los contactos que mantuvo con Epstein. Finalmente, el ministro Espen Barth Eide confirmó su salida definitiva.

“El contacto de Juul con el delincuente sexual convicto Epstein ha demostrado una grave falta de criterio. El caso dificulta reconstruir la confianza que requiere el cargo”, señaló Eide en un comunicado oficial.
Juul, de 66 años, es una diplomática de alto perfil. A lo largo de su carrera representó a Noruega como embajadora en Israel, Gran Bretaña y ante las Naciones Unidas, además de haber ocupado cargos en el gobierno. Junto a su esposo, el diplomático Terje Roed-Larsen, fue una de las figuras centrales en la negociación de los Acuerdos de Oslo entre Israel y Palestina en la década de 1990.
Su abogado, Thomas Skjelbred, afirmó que Juul renunció de manera voluntaria debido a que la situación actual le impedía continuar con sus funciones. También aseguró que seguirá colaborando con el Ministerio para esclarecer todos los hechos.
El Ministerio de Asuntos Exteriores anunció además que revisará las subvenciones otorgadas al Instituto Internacional de la Paz, un centro con sede en Nueva York que fue dirigido por Roed-Larsen hasta 2020. El organismo recibió fondos del Estado noruego durante varios años. Roed-Larsen, de 78 años, se disculpó en reiteradas oportunidades por su vínculo con Epstein y sostuvo que no se opone a una nueva auditoría. Su abogado, John Christian Elden, recordó que la Oficina Nacional de Auditoría ya había investigado el tema en el pasado.
El impacto del caso Epstein no se limita a Noruega. En Reino Unido, el jefe de gabinete del primer ministro Keir Starmer, Morgan McSweeney, renunció tras asumir la responsabilidad de haber aconsejado el nombramiento de Peter Mandelson como embajador en Estados Unidos, pese a que eran conocidos sus vínculos con Epstein.

En Noruega, el escándalo también alcanzó a la familia real. La princesa heredera Mette-Marit volvió a pedir disculpas públicamente por sus contactos con Epstein, en un comunicado emitido por el palacio y dirigido especialmente al rey y a la reina.
Las renuncias, disculpas y revisiones institucionales reflejan cómo, años después de la muerte de Epstein, la difusión de nuevos documentos sigue provocando consecuencias políticas y diplomáticas en Europa. El caso dejó de ser solo una causa judicial para convertirse en una crisis de confianza que expone las relaciones entre poder, élites internacionales y falta de controles.