Apenas horas después de que el Partido Justicialista bonaerense oficializara la lista de unidad con Axel Kicillof al frente de la conducción partidaria, el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) irrumpió en escena con una serie de mensajes en redes sociales que funcionaron como algo más que un respaldo formal: buscaron establecer el sentido político de la etapa que se abre en el peronismo provincial.
“Comienza una nueva etapa, Axel presidente del PJ de la Provincia de Buenos Aires”, fue la consigna elegida para sintetizar el momento. Lejos de presentar la designación como un trámite orgánico, el MDF la encuadró como el inicio de un nuevo ciclo político, con liderazgo claro y proyección estratégica.
La aparición del espacio que impulsa el gobernador completó el ordenamiento que el PJ había sellado horas antes. La lista de unidad permitió evitar una interna que amenazaba con profundizar la crisis partidaria, pero también dejó en claro quién ejerce la conducción política.

En ese marco, el MDF se movió con rapidez para capitalizar el acuerdo y transformarlo en un mensaje más amplio: la unidad no solo clausura una disputa interna, sino que habilita una conducción con capacidad de decisión y rumbo propio.
Las placas difundidas por el MDF retomaron conceptos del comunicado oficial del PJ, pero reordenaron las prioridades. El eje estuvo puesto en la figura de Kicillof como garante de una forma de gobernar basada en “hechos y resultados”, “transparencia, responsabilidad y eficacia”, y en la defensa de las mayorías frente al modelo económico del presidente Javier Milei.
El espacio volvió a plantear a la Provincia como un “escudo” frente al ajuste nacional, aunque con una definición política más ambiciosa: “no alcanza con resistir”. En ese sentido, el MDF propuso convertirse en una “alternativa” y demostrar que existe “otro camino posible”, ampliando la construcción política hacia sindicatos, movimientos sociales y organizaciones de la sociedad civil.
La inclusión de la consigna “Cristina Libre” en las placas del MDF no fue casual. Funcionó como un gesto político hacia el kirchnerismo y, en particular, hacia La Cámpora, uno de los sectores clave para cerrar la unidad.
El reclamo reafirma el rechazo a la condena judicial contra Cristina Fernández de Kirchner, pero al mismo tiempo consolida un equilibrio interno: la expresidenta aparece como bandera identitaria y causa política, mientras que la conducción cotidiana del PJ bonaerense queda claramente en manos de Kicillof.
Mientras el PJ bonaerense formalizó la unidad y distribuyó cargos para evitar una guerra interna, el MDF dejó en claro que el acuerdo no se agota en la paz partidaria. El mensaje del espacio que responde al gobernador apunta a instalar la idea de una etapa nueva, con liderazgo definido, respaldo a la gestión provincial y vocación de futuro.
Con Axel Kicillof al frente del partido, el MDF busca posicionar al peronismo bonaerense no solo como fuerza de resistencia frente al Gobierno nacional, sino como una alternativa política en construcción.
ND