Existen distintos caminos para llegar a la Fórmula 1. Uno de ellos es el dinero, pagando. Y la historia del venezolano Pastor Maldonado, es uno de los mejores ejemplos y casos más polémicos.
Sin tener una familia multimillonaria que lo solvente como en el caso de Lance Stroll, cuyo padre es el dueño de Aston Martin F1 Team, el venezolano acudió al Estado y en particular a la figura de Hugo Chávez.
A través de la empresa petrolera insignia, PDVSA, Chávez financió a Maldonado, recién consagrado campeón de la GP2 Series, para que tuviera su asiento en la escudería Williams en 2011.
El piloto que nació en Maracay el 9 de marzo de 1985, corrió en Fórmula 1 desde 2011 hasta 2015, convirtiéndose además en el único de su país en ganar un Gran Premio, el de España en 2012, en Barcelona, con Williams.
Por aquel entonces, Chávez le agregó épica a la llegada del piloto a la Fórmula 1. "Hubo manos interesadas moviéndose para bloquear al muchacho. Es un valiente, se pone la tricolor y es revolucionario", sentenció el líder bolivariano en cadena nacional.

"Le quisiera agradecer por haber apoyado a todos los atletas y a todo Venezuela por tener esta iniciativa de revolución deportiva. Mi motor está a su orden. Vamos contra el mundo a toda revolución” dijo por entonces Maldonado.
“Un día nuestro libertador tuvo un sueño y estoy seguro de que todos nosotros compartimos este sueño: seguir construyendo la patria grande. Que viva el deporte nacional, que viva Venezuela. Patria, socialismo o muerte", señaló el piloto cuando recibió la Orden Libertador, poco antes de debutar en la Fórmula 1.
El 13 de mayo de 2012 Maldonado escribió una página de la historia del deporte venezolano. En el circuito de Montmeló, durante el Gran Premio de España, logró lo impensado: llevar a un Williams, que por entonces peleaba en la mitad de la tabla, a lo más alto del podio.
El fin de semana había comenzado con un guiño del destino o de Simón Bolívar desde arriba. Lewis Hamilton, quien había logrado la pole position con McLaren, fue descalificado por no tener suficiente combustible en su tanque, lo que le entregó la primera posición de largada al venezolano.
La estrategia de Williams fue arriesgada pero perfecta: dos paradas en boxes para cuidar neumáticos, desafiando las predicciones de Pirelli. Maldonado aguantó la presión de dos gigantes como Fernando Alonso (Ferrari) y Kimi Raikkonen (Lotus) para cruzar la meta con una ventaja de apenas 3,1 segundos sobre el español.
Fue la primera victoria de Williams desde 2004 —cuando ganó Juan Pablo Montoya—. "Ganó nuestro Pastor Maldonado, haciendo historia", tuiteó Chávez desde Cuba, donde ya trataba su enfermedad terminal.

Sin embargo, el festejo tuvo un cierre dramático. Mientras el equipo celebraba, un incendio se desató en el box de Williams por una chispa de estática durante la manipulación de combustible. Maldonado se vistió de héroe, cargando en sus hombros a su primo Manuel, quien tenía una pierna enyesada, para sacarlo de las llamas. El saldo fue de 16 heridos y daños materiales graves, pero la copa ya estaba en casa.
En total, se estima que Venezuela desembolsó más de 250 millones de dólares durante ese período. A esa cifra hay que sumarle 18,5 millones de euros adicionales solo para liberar a Maldonado de su contrato con Williams para que pueda pasar a Lotus.
Detrás de la gloria deportiva, siempre existió la sombra de los petrodólares. La oposición venezolana intentó investigar estos contratos, denunciando el uso de fondos públicos para patrocinio deportivo y propaganda.
Aunque nunca hubo una acusación judicial directa contra el piloto, el financiamiento de su carrera quedó ligado a las auditorías sobre los desmanejos en PDVSA.
La muerte de Hugo Chávez en 2013 y la posterior asunción de Nicolás Maduro mantuvieron el apoyo moral, pero la caída en los precios internacionales del petróleo y la crisis económica interna sentenciaron su participación en la Fórmula 1.

En 2016, Renault compró Lotus y se encontró con una deuda impaga de PDVSA. A pesar de tener contrato vigente, la falta de fondos precipitó la salida de Maldonado, quien fue reemplazado por Kevin Magnussen.
"No estaré en la parrilla de salida. Gracias a todos los que ayudaron a materializar este gran sueño", se despidió el piloto el 1 de febrero de ese año.
Maldonado intentó regresar, pero la realidad era otra. En 2018, compitiendo en el Mundial de Resistencia (WEC), admitió al diario La Derniere Heure: "Ya no tengo ningún patrocinador ni el apoyo financiero de mi país como antes".
Actualmente, radicado en Mónaco, Pastor Maldonado sigue siendo el único piloto venezolano en ganar en la Fórmula 1. Su victoria en España es un hito deportivo innegable y el símbolo de una época donde la política y el petróleo corrieron a 300 kilómetros por hora.