La salida de Marco Lavagna del Indec no fue una renuncia técnica sino una decisión política. A una semana de su dimisión, el Gobierno de Javier Milei oficializó la designación de Pedro Lines como nuevo titular del organismo, en medio de fuertes diferencias con el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, por la aplicación de la nueva fórmula del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
El cambio quedó formalizado a través del decreto 91/2026, firmado por el Presidente y Caputo. Lavagna había quedado en una posición incómoda tras resistir la implementación inmediata de la nueva canasta de consumo, que debía comenzar a regir en enero y que modifica de manera significativa las ponderaciones del índice de inflación.
Con un perfil técnico que le permitió atravesar distintos gobiernos —fue designado por Alberto Fernández y provenía del Frente Renovador—, Lavagna se despidió del organismo tras seis años. En una carta al personal destacó el trabajo realizado y evitó confrontar, pero el trasfondo fue claro: Economía buscaba acelerar cambios metodológicos con impacto directo en la lectura de la inflación.
El nuevo titular, Pedro Ignacio Lines, es licenciado en Economía por la UBA, con experiencia internacional y hasta ahora director técnico del Indec. Su designación marca una nueva etapa de mayor alineamiento entre el organismo estadístico y el programa económico del Ejecutivo, con menos margen para disensos internos.
La actualización del IPC, basada en la ENGHo 2017-2018, eleva el peso de rubros sensibles como Vivienda, Transporte y Comunicaciones, y reduce la incidencia de Alimentos y Bebidas. En términos políticos, el cambio implica que los aumentos tarifarios y de servicios impactarán más en la inflación medida, un dato central para la estrategia económica y discursiva del Gobierno.
Detrás de la salida de Marco Lavagna hubo una disputa concreta por el control del Índice de Precios al Consumidor (IPC). El ahora ex titular del Indec se resistía a aplicar de manera inmediata la nueva fórmula basada en la ENGHo 2017–2018, un cambio que incrementa el peso de tarifas, transporte y servicios y altera la lectura política de la inflación. En Economía, con Luis Caputo a la cabeza, la decisión era avanzar sin demoras.
La designación de Pedro Lines, hasta ahora director técnico del organismo, cierra esa discusión. Con un perfil técnico pero alineado al Ministerio de Economía, su llegada garantiza que el Indec ejecute la actualización metodológica sin frenos internos. El mensaje hacia adentro y hacia afuera es claro: el Gobierno quiere controlar el termómetro inflacionario en un año clave y no está dispuesto a tolerar resistencias, aun cuando vengan de un funcionario con trayectoria y respaldo técnico.