Una investigación encabezada por la Policía de la Ciudad culminó este lunes con la desarticulación de una peligrosa organización delictiva dedicada al robo de motocicletas en la autopista Riccheri. En un despliegue de seguridad sin precedentes para la zona sur del Gran Buenos Aires, la fuerza de seguridad porteña logró detener a 26 hombres, entre los cuales se identificó a dos menores de edad.
El operativo fue el resultado de semanas de seguimiento sobre una banda que operaba de manera sistemática, interceptando a motociclistas en una de las arterias más transitadas del conurbano para sustraerles sus vehículos bajo diversas modalidades.

Para desmantelar la estructura criminal, se movilizaron aproximadamente 800 agentes pertenecientes a las áreas de Investigaciones, grupos de irrupción, equipos de contención y unidades de policía motorizada. Los efectivos llevaron a cabo un total de 65 allanamientos simultáneos en distintos puntos estratégicos de las localidades de Lanús y Villa Caraza.
Durante los procedimientos, la policía no solo logró capturar a los sospechosos, sino que también incautó una gran cantidad de autopartes, cascos y otros elementos de valor probatorio que vinculan directamente a los detenidos con los robos denunciados en la autopista.

La causa quedó bajo la órbita judicial correspondiente, con especial intervención del Juzgado de Menores N°6, liderado por el juez Carlos Cociancich, debido a la participación de adolescentes en la banda. Los investigadores sospechan que la organización no solo se dedicaba al robo a mano armada, sino que también contaba con una red de desguace para comercializar las piezas en el mercado ilegal.
Mientras se procesan las pruebas obtenidas en los domicilios allanados, los 26 detenidos permanecen a disposición de la Justicia para determinar sus grados de responsabilidad en los hechos que mantenían en alerta a los motociclistas que transitan diariamente por la zona.
Esta organización criminal se dedicaba al robo de motocicletas mientras transitaban sobre la AU Riccheri para luego ser revendidas al mercado negro a precios convenientes o para utilizarlas para desguace y comercializar sus autopartes.

Al peritar los teléfonos secuestrados en el caso de origen se constataron innumerables conversaciones en chats de redes sociales con otras personas con quienes se planeaban los robos casi en su totalidad en Capital Federal.

Así se logró establecer que la banda estaba formada por otros 32 delincuentes, entre hombres y mujeres, todos entre 18 y 23 años de edad. Esta organización estaba compuesta también por frecuentes compradores, para luego ser revendidas en el mercado paralelo. Cabe destacar que las motos sustraídas, resultaban ser por encargo, por marca y modelo.

La banda funcionaba con domicilios utilizados como “aguantaderos” para ocultar motocicletas robadas y armas de fuego.