La conducción libertaria en el Senado puso en marcha una ronda final de negociaciones para consolidar el respaldo al proyecto de reforma laboral. La estrategia es clara: llegar a la sesión de esta semana con un articulado acordado y minimizar el riesgo de cambios en el debate en particular.
En ese marco, Patricia Bullrich encabezará este lunes por la tarde un encuentro con senadores dialoguistas con el objetivo de ordenar posiciones y cerrar diferencias que aún persisten en puntos sensibles del texto.
Dentro del oficialismo asumen que la aprobación en general está encaminada, pero advierten que la verdadera batalla se dará en la votación artículo por artículo. Por eso, el foco de las conversaciones está puesto en garantizar mayorías estables en cada tramo del proyecto.
Según deslizan en el entorno de Bullrich, el nivel de coincidencia sobre el articulado se acerca al 95%, luego de haber partido semanas atrás de un consenso mucho más acotado. Aun así, nadie da la negociación por cerrada.
Desde los bloques considerados dialoguistas anticiparon que acompañarán el proyecto en general, pero promoverán un esquema de votación segmentado: capítulos completos en algunos casos y tratamiento individual en los puntos más controvertidos.
El mapa opositor aparece fragmentado. El kirchnerismo mantiene bajo perfil público, aunque se moverá en bloque junto a sectores del peronismo que conservan una relación fluctuante con el gobierno de Javier Milei.
A ese esquema se suman senadores provinciales que suelen definir su posición en las horas previas a las sesiones y que, una vez más, vuelven a convertirse en actores decisivos.
En la Casa Rosada sostienen que no existe, por ahora, una estrategia opositora unificada capaz de bloquear el avance de la reforma.
La Libertad Avanza cuenta con 21 bancas propias y necesita construir una mayoría ampliada para alcanzar los 37 senadores necesarios. El oficialismo apuesta a sumar, como base, a los diez representantes de la UCR y a los tres del PRO.
Además, el Gobierno sigue de cerca la postura de legisladores provinciales como José María Carambia y Elena Gadano (Santa Cruz), Flavia Royón (Salta), Carlos Arce y Elizabeth Rojas Decut (Misiones), Julieta Corroza (Neuquén), Edith Terenzi (Chubut) y Beatriz Ávila (Tucumán), alineada con el gobernador Osvaldo Jaldo.
También está bajo observación el comportamiento de los cinco senadores justicialistas de Convicción Federal, que ya acompañaron iniciativas clave del oficialismo durante el debate del Presupuesto 2026.
El trasfondo político agrega presión a las negociaciones. Tras la prisión efectiva de Cristina Kirchner, el Gobierno decidió acelerar su agenda legislativa y profundizar su confrontación con los sectores opositores.
Del otro lado, el peronismo y sus aliados discuten desde una posición defensiva, con menor capacidad de iniciativa y con la prioridad puesta en evitar una derrota amplia.
Entre los puntos que concentran mayores diferencias aparecen el esquema de aportes a sindicatos y cámaras empresarias; la declaración de esencialidad de determinadas actividades; la ultraactividad de los convenios colectivos; los plazos de implementación de los nuevos mecanismos laborales y tributarios; el destino de fondos para obras sociales; y la creación de un fondo de asistencia ante despidos.
La oposición buscará unificar estos reclamos para forzar modificaciones o devolver el proyecto a Diputados. El oficialismo, en cambio, apuesta a cerrar acuerdos este lunes y llegar al miércoles con el texto lo más consolidado posible.