10/02/2026 - Edición Nº1099

Internacionales

Perú judicial

Golpe a Vladimiro Montesinos: por qué Perú decide que siga preso hasta 2037

10/02/2026 | La decisión de la Corte Suprema redefine el sentido histórico de las condenas por violaciones a los derechos humanos.



El fallo que extiende la permanencia en prisión de Vladimiro Montesinos hasta 2037 no es solo una corrección técnica en el cómputo de una pena. Representa un mensaje político e institucional dirigido a una sociedad marcada por décadas de impunidad selectiva. La justicia peruana interviene sobre su propio pasado, revisando decisiones previas y reafirmando que los crímenes de Estado no pueden diluirse en atajos procesales ni en interpretaciones indulgentes del derecho penal.

La figura de Montesinos condensa un período en el que el aparato estatal operó con lógica paralela, bajo la excusa de la guerra antisubversiva. Durante los años noventa, el poder se desplazó desde las instituciones formales hacia redes opacas de inteligencia, donde la legalidad era un recurso instrumental. El caso expone cómo esa arquitectura informal sobrevivió más tiempo del que la transición democrática estuvo dispuesta a admitir.

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Responsabilidad penal y memoria institucional

El eje central del fallo reside en la reafirmación de la responsabilidad penal individual dentro de estructuras estatales jerárquicas. Al sostener la condena como autor mediato, la Corte refuerza la idea de que el mando político y operativo no puede escudarse en la distancia con el crimen material. Esta interpretación fortalece un precedente clave para juzgar delitos cometidos desde el poder, incluso décadas después de ocurridos.

Al mismo tiempo, la decisión reactiva el debate sobre la memoria institucional del Estado peruano. Las masacres de La Cantuta y Pativilca ya no aparecen como excesos aislados, sino como expresiones de una política sistemática. El fallo obliga a las instituciones a reconocerse como parte del problema y no solo como árbitros tardíos, un paso necesario para reconstruir legitimidad democrática.

Impacto político y límites del cierre histórico

La prolongación de la pena hasta 2037 también tiene efectos en el presente político. Desactiva narrativas de reconciliación rápida y evita que el caso Montesinos se convierta en un símbolo de indulgencia judicial. El mensaje es claro: no hay atajos para clausurar el pasado cuando este sigue produciendo efectos en el presente.

Sin embargo, el cierre judicial no garantiza por sí solo un cierre histórico. Persisten vacíos en la reparación integral, en el acceso a la verdad completa y en la revisión del rol de otros actores civiles y militares. La condena a Montesinos marca un límite, pero también expone cuánto resta por resolver en la relación entre justicia, memoria y poder en el Perú.