09/02/2026 - Edición Nº1098

Política

Seguridad y FF.AA.

Por qué Monteoliva rompió el silencio sobre el soldado de Olivos: sus 2 objetivos

09/02/2026 | La estrategia para blindar a las Fuerzas Armadas y apurar una medida clave en las cárceles bonaerenses.



La reciente conferencia de prensa encabezada por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, y el vocero Manuel Adorni, sobre el suicidio del granadero Rodrigo Andrés Gómez, marcó un giro en la comunicación oficial. Lo que inicialmente se presentó como una tragedia personal en la Quinta de Olivos, escaló a un anuncio de Estado con un trasfondo que va más allá del hecho policial.

Según el análisis de la situación y los datos del sector, la decisión de exponer los detalles de la "pyme del delito" que extorsionaba al soldado responde a una estrategia política con dos metas claras: el control de la agenda de seguridad y el blindaje de la cúpula militar.

La guerra contra los celulares en las cárceles

El primer objetivo de la puesta en escena oficial fue legitimar una medida de alto impacto popular: la prohibición total de teléfonos celulares en las cárceles. Al presentar el celular como un "arma letal" que llevó a un soldado a quitarse la vida, el Gobierno construye un consenso social inmediato para endurecer las condiciones de detención.

La jueza Sandra Arroyo Salgado reforzó esta idea al señalar que la conectividad en los penales permite una "libertad digital" que anula la eficacia de la pena. Con este caso, Monteoliva busca acelerar el traslado de presos a regímenes de alto riesgo y eliminar beneficios tecnológicos, una promesa central de la gestión actual que encuentra en esta tragedia la justificación perfecta ante la opinión pública.

El escudo ante el malestar en los cuarteles

Soldado del Ejército cumpliendo funciones de vigilancia en la residencia presidencial.

El segundo objetivo, y quizás el más sensible, es desviar la atención de una crisis interna que atraviesan las Fuerzas Armadas. El suicidio de Gómez no es un hecho aislado: incluso fue el quinto caso de un efectivo militar muerto en circunstancias similares en apenas un mes.

El Gobierno buscaría evitar que el foco se ponga en la falta de apoyo psicológico y los bajos salarios militares. Al atribuir la tragedia exclusivamente a una red externa de estafadores, la gestión del ministro de Defensa, Carlos Presti, queda protegida de las críticas internas. Voces dentro del Ejército ya venían denunciando la precariedad de la obra social y la presión sobre los soldados voluntarios, una tensión que la conferencia de Monteoliva logró desplazar del centro del debate.

Un mensaje de autoridad

La presencia del jefe del Ejército y el ministro de Defensa en la presentación no fue casual. El mensaje político es de unidad y control. Al desarticular la banda y trasladar a los líderes a penales federales, el Gobierno intenta demostrar que el Estado tiene la capacidad de proteger incluso a quienes lo cuidan, cerrando una herida que amenazaba con convertirse en un conflicto gremial dentro de las fuerzas.

TM