La Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) anunció oficialmente un cese de actividades para este miércoles 11 de febrero a partir de las 13:00 horas. La medida surge como respuesta directa al inicio del debate de la reforma laboral en el Senado de la Nación.
A diferencia de un paro general tradicional, la metodología elegida busca que los trabajadores puedan abandonar sus puestos para sumarse a la movilización frente al Congreso. Según detalló el titular de la confederación, Juan Carlos Schmid, cada sindicato organizará la duración de la interrupción según su actividad específica, aunque todas iniciarán al mediodía.

El cese de tareas impactará en sectores estratégicos del transporte metropolitano y nacional. Los Metrodelegados confirmaron su adhesión, lo que afectará el servicio de subtes en la Ciudad de Buenos Aires. En el sector aéreo, los gremios Aeronavegantes y APLA (pilotos) también se plegarán a la protesta, comprometiendo la operación de los vuelos programados para la tarde del miércoles.
La medida se extiende además al sector marítimo, portuario y vial. Sin embargo, el transporte en colectivos se mantendría operativo, ya que la UTA no integra este conglomerado de gremios, aunque el sindicato advirtió sobre posibles medidas en el interior por demoras en pagos salariales. Respecto a los trenes, gremios como la Unión Ferroviaria se distanciaron del anuncio.
Para la cúpula de la CATT, el proyecto oficial representa una "reforma regresiva" que favorece exclusivamente al sector empresarial en detrimento de los derechos constitucionales. "Acá hay gente que cada vez trabaja más para ganar menos", cuestionó Schmid durante la conferencia de prensa.
La estrategia apunta a vaciar los puestos de trabajo sin paralizar el regreso de los manifestantes a sus hogares. A pesar del ruido sindical, en las terminales portuarias y aéreas el clima es de escepticismo respecto a la votación en el Senado, donde los dirigentes gremiales estiman que el oficialismo logrará la media sanción.
TM