12/02/2026 - Edición Nº1101

Internacionales

Historia íntima

Ana Frank, Hello y la Casa de Atrás: el último adiós que él nunca supo que era

11/02/2026 | Antes de entrar en la Casa de Atrás, Ana Frank vivió un fugaz vínculo adolescente con un joven judío alemán refugiado en Ámsterdam.



En el verano de 1942, Ana Frank, de apenas 13 años, todavía llevaba una vida relativamente normal en Ámsterdam, aunque atravesada por las crecientes restricciones impuestas a la población judía. En ese contexto conoció a Helmuth Silberberg, apodado “Hello”, un joven dos años mayor que ella, nacido en Alemania y refugiado en los Países Bajos junto a su familia para escapar del nazismo.

Se conocieron a comienzos de junio y comenzaron a verse con frecuencia. Caminaban por la ciudad, conversaban durante horas y compartían meriendas en el departamento de la familia Frank. Para Ana, esos encuentros representaban una pausa en un mundo que se volvía cada vez más hostil.

Ana mencionó a Hello varias veces en su diario entre el 20 de junio y el 1 de julio de 1942. En una de esas entradas relató una visita del joven a su casa, donde tomaron té y comieron galletas. Allí dejó en claro que, aunque le agradaba su atención, no estaba enamorada. Para ella, Hello era parte del descubrimiento adolescente, del coqueteo y de una normalidad que pronto desaparecería.

Ese matiz resulta clave para entenderla no solo como símbolo del Holocausto, sino como una chica de trece años que atravesaba dudas, emociones y curiosidad por el mundo adulto.

El último adiós sin saberlo

Hello fue una de las últimas personas externas a la familia en ver a Ana antes de que los Frank se ocultaran. El 6 de julio de 1942, tras recibir la citación para Margot Frank, la familia ingresó a la Casa de Atrás. Cuando Hello preguntó por ellos, Otto Frank le dijo que habían huido a Suiza, una versión difundida para despistar a las autoridades nazis. El joven nunca supo la verdad en ese momento. Recién después de la guerra se enteró del destino de Ana y de su asesinato en el campo de concentración de Bergen Belsen.


Bergen Belsen, el campo de concentración donde Ana y Margot Frank murieron por tifus en 1945, pocas semanas antes de la liberación británica.

Helmuth Silberberg sobrevivió al Holocausto y emigró a los Estados Unidos, donde formó una familia y llevó una vida alejada de la exposición pública. Sin embargo, con el paso de los años brindó entrevistas en las que recordó a Ana como una joven brillante, elocuente y distinta a las demás chicas de su edad. Murió en 2015, a los 89 años. Y su testimonio no buscó protagonismo, sino aportar una mirada íntima sobre una Ana viva, curiosa y profundamente humana.

Un fragmento de la vida que pudo ser

La historia de Ana y Hello no es un romance en el sentido clásico, sino una ventana a lo que la guerra interrumpió: una adolescencia común, marcada por charlas, paseos y primeros sentimientos. Ese breve vínculo permite recordar que, antes de convertirse en una de las voces más universales del Holocausto, Ana Frank fue una chica que aún estaba empezando a vivir.