El Gobierno nacional y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires formalizaron este martes el acuerdo definitivo para traspasar la Justicia Nacional del Trabajo a la órbita porteña. El convenio, firmado por el Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el Ministro de Justicia porteño, Gabino Tapia, ya ingresó al Senado para su ratificación parlamentaria y forma parte de la reforma laboral impulsada por el oficialismo.
Esta medida representa la disolución progresiva del histórico fuero nacional y marca un cambio profundo en cómo se resolverán los conflictos entre trabajadores y empresas en la Capital Federal.
El pacto establece que la Ciudad asumirá la competencia sobre los conflictos individuales de trabajo, como demandas por despidos, accidentes laborales y deudas salariales. Según Gabino Tapia, este paso permitirá implementar "un servicio de justicia propio, ágil y moderno que le va a permitir a los ciudadanos resolver sus conflictos individuales más rápido".
Sin embargo, existen excepciones clave: la Justicia Federal (fuero Contencioso Administrativo) mantendrá bajo su mando los conflictos colectivos (paritarias o huelgas), las causas sindicales y los juicios donde el Estado nacional sea parte o tercero interesado.
Un punto de gran preocupación para abogados y litigantes es qué pasará con los expedientes que ya están en trámite. El acuerdo define un régimen de transición:

La noticia generó una reacción inmediata en los sindicatos. La Unión de Empleados de la Justicia de la Nación (UEJN), liderada por Julio Piumato, convocó a un paro nacional con movilización para este miércoles 11 de febrero, cuando empiece el debate de la reforma laboral en el Congreso.
Desde el gremio denuncian que este traspaso busca debilitar la protección legal de los trabajadores y poner de rodillas a la Justicia del Trabajo. La protesta coincidirá con el tratamiento de la reforma laboral en el Congreso, sumando tensión a una semana clave para la gestión de Javier Milei.
TM