Un nuevo análisis forense realizado por expertos como Brian Burnett que anteriormente trabajó en casos de sobredosis seguidas de traumatismos por arma de fuego, afirma que la muerte de Kurt Cobain en 1994 fue un homicidio, no un suicidio. Entre los puntos claves que se analizan para dar vuelta la historia se puede notar que la autopsia muestra signos de sobredosis de heroína antes del disparo
Hay demasiadas anomalías en la escena del crimen, como la expulsión incorrecta del cartucho y la limpieza de las manos, sugieren una puesta en escena; la nota de suicidio posiblemente fue parcialmente falsificada. Lo grave es que el dictamen oficial sigue siendo suicidio, y la policía se niega a reabrir el caso a pesar de estas contundentes pruebas.

El cantante de Nirvana falleció el 5 de abril de 1994, a los 27 años, a causa de una herida de bala autoinfligida en su casa de Seattle en lo que se creyó y se caratuló en su momento como suicidio. Hoy después de tres días de exhaustivo análisis por parte de Burnett, el propio investigador declaró: "Esto es un homicidio. Tenemos que hacer algo al respecto".
El nuevo artículo revisado por pares, presentó diez puntos de evidencia que sugieren que Cobain fue confrontado por uno o más agresores que le indujeron una sobredosis de heroína para incapacitarlo, antes de que uno de ellos le disparara en la cabeza, le colocara el arma en los brazos y dejara una nota de suicidio falsificada. La conmoción es total y seguramente será dificil que se reabra la causa aunque el vuelco histórico sobre la desaparición física de Cobain recién empieza.