11/02/2026 - Edición Nº1100

Internacionales

Bajo escrutinio

Noruega investiga vínculos con Jeffrey Epstein y pone bajo la lupa a su diplomacia

11/02/2026 | La decisión fue unánime y apunta al Ministerio de Relaciones Exteriores, en medio de un escándalo que involucra a exfuncionarios.



En un movimiento inusual para su cultura política, el Parlamento de Noruega decidió avanzar con una investigación externa e independiente para esclarecer los vínculos del Ministerio de Relaciones Exteriores con Jeffrey Epstein, tras la publicación de nuevos archivos judiciales en Estados Unidos que profundizaron un escándalo de alcance europeo.

La resolución fue adoptada por unanimidad por el Comité Permanente de Control y Asuntos Constitucionales, en un contexto de fuerte presión pública. En Noruega, donde se espera que los funcionarios mantengan estándares éticos elevados incluso fuera de sus cargos, la revelación de viajes planificados, correos privados y gestiones financieras encendió alarmas institucionales.

El caso más sensible es el de Thorbjorn Jagland, ex primer ministro, excanciller y expresidente del Comité del Premio Nobel de la Paz. Documentos revelan que en 2014 Jagland y asistentes de Epstein coordinaron un viaje que incluía a su esposa, sus dos hijos y la pareja de uno de ellos, con destino a Palm Beach y a la isla privada del financista en el Caribe. Jagland negó haber visitado esa isla, aunque los correos muestran una relación fluida.


Thorbjorn Jagland, ex primer ministro y excanciller, es investigado tras revelarse correos en los que solicitó ayuda de Epstein para financiar un departamento en Oslo en 2014.

Ese mismo año, Jagland solicitó ayuda financiera a Epstein para concretar la compra de un departamento en Oslo. Cuatro años después, en 2018, otro intercambio de correos muestra a Epstein pidiéndole que facilitara un contacto con el Ministro de Asuntos Exteriores ruso Sergei Lavrov, asegurando que tenía “ideas” para el presidente Vladimir Putin. Jagland respondió que hablaría del tema con un asistente del ministro ruso.

La policía noruega de delitos de cuello blanco abrió una investigación por corrupción agravada contra Jagland, quien aseguró que cooperará plenamente y rechazó cualquier irregularidad.

La causa también involucra a Mona Juul, quien renunció como embajadora en Jordania e Irak, y a su esposo, el ex ministro Terje Roed-Larsen, sospechado de complicidad. Los archivos indican que en 2011 la pareja planeó visitar la isla privada de Epstein junto a sus dos hijos, aunque no está confirmado si el viaje se concretó.


La exembajadora Mona Juul y su esposo, el exministro Terje Roed-Larsen, recibieron ayuda de Epstein en 2018 para negociar la compra de un departamento en Oslo, hoy bajo investigación judicial.

En mensajes posteriores, Roed-Larsen llegó a definir a Epstein como un “ser humano absolutamente bueno” y en 2018 recurrió a su ayuda para negociar la compra de otro departamento en Oslo, operación que hoy forma parte de la investigación judicial. Además, un testamento firmado por Epstein dos días antes de su muerte en 2019 dejó 5 millones de dólares a cada uno de los hijos de la pareja, un dato que intensificó el impacto político del caso.

Los vínculos entre Roed-Larsen y Epstein ya habían salido a la luz en 2019. Tras varias disculpas públicas, el ex ministro renunció en 2020 como director ejecutivo del International Peace Institute, con sede en Nueva York. El escándalo también alcanzó a la monarquía. La princesa heredera Mette-Marit pidió disculpas formales al rey y a la reina por su amistad con Epstein entre 2011 y 2014, un período posterior a la condena del financista en 2008 por solicitar servicios sexuales a una menor.

Para sectores del Parlamento, las investigaciones penales no son suficientes. “Si solo la mitad de lo que se conoció en las últimas semanas es cierto, estamos ante algo extremadamente grave”, advirtió el legislador laborista Sverre Myrli. La investigación externa buscará determinar si hubo uso indebido de contactos, favores diplomáticos o beneficios económicos incompatibles con la función pública.

Más allá de las responsabilidades individuales, el caso abrió un debate más amplio sobre transparencia, ética y control del poder en uno de los países con mejor reputación institucional del mundo. Un debate que Noruega, esta vez, no logró esquivar.