El Gobierno chino instó formalmente a Estados Unidos a cesar el suministro de armas a Taiwán, en un nuevo episodio de tensión en el estrecho. La declaración fue realizada por la portavoz de la Oficina de Asuntos de Taiwán del Consejo de Estado, quien sostuvo que Washington debe respetar el principio de “una sola China” y los tres comunicados conjuntos que, según Pekín, constituyen la base política de la relación bilateral.
La advertencia surge tras recientes ventas de armamento estadounidense a la isla, que incluyen sistemas de defensa avanzados y equipamiento estratégico. Para China, estas transferencias no solo constituyen una injerencia en asuntos internos, sino que envían señales equivocadas a los sectores que promueven la independencia taiwanesa.
La cuestión de Taiwán representa uno de los puntos más sensibles en el vínculo entre las dos mayores potencias del mundo. Pekín considera a la isla como parte inalienable de su territorio y rechaza cualquier cooperación militar extranjera que fortalezca su capacidad defensiva. Desde esa perspectiva, la venta de armas es interpretada como un desafío directo a su soberanía.
Estados Unidos, en cambio, sostiene que su política hacia Taiwán se rige por la Ley de Relaciones con Taiwán, que establece el compromiso de proporcionar medios para su autodefensa. Washington mantiene una política de ambigüedad estratégica, reconociendo formalmente a la República Popular China, pero apoyando la capacidad defensiva de Taipéi.

Las autoridades chinas advirtieron que adoptarán “contramedidas firmes” frente a futuras transferencias de armamento, incluyendo posibles sanciones a empresas vinculadas a la industria de defensa estadounidense. En el pasado reciente, Pekín ya ha aplicado restricciones económicas en respuesta a operaciones similares.

El cruce refleja el delicado equilibrio en el Indo-Pacífico, donde la competencia estratégica entre China y Estados Unidos se intensifica. La evolución del diferendo sobre Taiwán no solo condiciona la relación bilateral, sino que influye en la estabilidad regional y en el cálculo estratégico de aliados y socios en Asia.