La Unidad Fiscal de Investigaciones en Materia Ambiental (Ufima) inició una causa formal por la desaparición de dos ejemplares de yaguareté. El hecho ocurrió hace cuatro meses durante un procedimiento del Ministerio de Ecología de Misiones. La investigación busca esclarecer qué sucedió con las crías tras ser separadas de su madre en la selva.

El conflicto original se desató en Puerto Iguazú debido a la presencia constante de una hembra adulta en zonas urbanas. El ejemplar, bautizado como Pará, habría atacado a más de cincuenta perros domésticos, generando un clima de alta tensión social. Ante el riesgo de represalias vecinales, las autoridades decidieron capturar al animal para trasladarlo a una reserva.
Durante la captura nocturna en la zona de las 2000 Hectáreas, los brigadistas descubrieron que la hembra no estaba sola. Pará se encontraba acompañada por dos cachorros de apenas dos meses de vida, lo que complicaba cualquier intento de relocalización. Pese a las advertencias, el personal interviniente decidió continuar con el traslado de todo el grupo familiar.
Referentes de organizaciones como Red Yaguareté calificaron el accionar como una muestra de grave improvisación por parte del Estado provincial. Aseguran que trasladar a una madre con crías tan pequeñas contradice todos los protocolos internacionales de manejo de fauna. La negligencia oficial habría puesto en peligro inminente la supervivencia de una especie en peligro crítico.
Los tres ejemplares fueron liberados finalmente en el Parque Provincial Esmeralda, un sitio cuestionado por los expertos en conservación. Al momento de la suelta, la madre se internó rápidamente en la espesura mientras los cachorros permanecieron en el sitio. Desde aquel 16 de octubre, no se han detectado registros fílmicos ni rastros de las pequeñas crías.
Aunque se barajó la opción de llevarlos al Parque Iberá en Corrientes, el Ministerio de Ecología misionero optó por el destino actual. Hasta el momento, los informes técnicos solicitados por la Justicia siguen pendientes y no hay confirmación sobre la muerte de los animales. La comunidad científica teme que los cachorros no hayan sobrevivido sin el cuidado materno.