La disputa entre bancos tradicionales y fintech escaló al Congreso y terminó, por ahora, con un triunfo del sistema financiero tradicional.
El artículo del proyecto de “modernización laboral” que habilitaba a los trabajadores a elegir libremente dónde cobrar su sueldo -incluyendo billeteras virtuales y otros Proveedores de Servicios de Pago (PSP)- fue eliminado tras la presión de las entidades bancarias.
La controversia enfrentó dos modelos: el esquema clásico de acreditación salarial en cuentas bancarias contra la posibilidad de canalizar los haberes a través de actores no bancarios.
Desde las asociaciones que nuclean a los bancos -ADEBA y Asociación de Bancos de la Argentina- advirtieron que habilitar el pago de sueldos vía billeteras implicaría “una pérdida de protecciones legales esenciales”, mayores riesgos para los usuarios, “asimetría regulatoria” y “supervisión insuficiente”.
También sostuvieron que podría reducir la capacidad crediticia del sistema bancario, al restarle depósitos que hoy funcionan como base para otorgar préstamos.
Del otro lado, la Cámara Argentina Fintech respondió con un documento en el que planteó dos preguntas centrales: “¿Quién debe decidir dónde cobra un trabajador su sueldo? ¿El trabajador según su conveniencia o los bancos?”
Para el ecosistema fintech, la discusión no es técnica sino de libertad de elección. Y aseguran que la opinión pública acompaña esa postura.
Un estudio de la consultora Isonomía reveló que 9 de cada 10 argentinos quieren poder elegir dónde cobrar su salario.
Actualmente, seis de cada diez trabajadores en relación de dependencia cobran su sueldo en el banco designado por su empleador. Sin embargo, entre jóvenes y trabajadores informales o profesionales independientes aparece una mayor predisposición a utilizar billeteras virtuales: el 63% de los jóvenes y el 55% de los independientes preferirían esa modalidad.
El informe también señala que más del 76% de los argentinos utiliza o posee una billetera virtual, lo que muestra el nivel de penetración alcanzado por estas herramientas.

La preferencia no es casual. Muchos usuarios valoran la simplicidad operativa, la ausencia de trámites y la posibilidad de generar rendimientos automáticos sobre el dinero en cuenta, algo que en los bancos tradicionales no siempre ocurre de manera inmediata.
Incluso dentro del esquema actual, donde el salario se acredita mayormente en bancos, el comportamiento posterior muestra una migración hacia lo digital.
El 44% de los trabajadores declara que, una vez cobrado el sueldo, realiza pagos mensuales y luego gestiona parcial o totalmente el dinero desde una billetera digital. En cambio, el 33% lo administra directamente desde su caja de ahorro bancaria.

Es decir: aun cuando el sistema formal obliga a la acreditación en bancos, una parte significativa de los ingresos termina canalizándose hacia plataformas fintech.
El cambio es aún más marcado entre los jóvenes. El 78% considera que cobrar su sueldo en una billetera virtual sería más práctico, mientras que el 67% sostiene que se trata de una herramienta más segura y que les brinda mayor tranquilidad.

La tecnología está modificando la forma en que las personas gestionan sus ingresos y el debate regulatorio refleja esa transición.
Por ahora, el Congreso inclinó la balanza a favor de los bancos. Pero el dato político de fondo es otro: la demanda por elegir dónde cobrar el salario ya es masiva y transversal.
La pregunta que queda abierta es si el sistema financiero tradicional logrará adaptarse a esa preferencia o si el debate volverá, más temprano que tarde, a la agenda legislativa.