Lo que comenzó como una movilización masiva y pacífica hacia el Palacio Legislativo terminó en una tarde de caos y enfrentamientos. Mientras el Senado debate la reforma laboral impulsada por el Gobierno de Javier Milei, la tensión en las calles de la Ciudad de Buenos Aires alcanzó su punto máximo después de las 15:00.

Aunque las primeras columnas de la CGT y las CTA se desplazaron con normalidad desde la mañana, el clima cambió drásticamente cuando grupos de manifestantes encapuchados se enfrentaron al cordón de seguridad. En medio de los empujones, se registraron ataques directos con palos y piedras contra el vallado que rodea el Congreso.
"Molotov":
— ¿Por qué es tendencia? (@porquetendencia) February 11, 2026
Por este momento durante las protestas en el Congreso contra la #ReformaLaboral pic.twitter.com/znQS8j777u
La situación escaló rápidamente cuando, ante la mirada de las cámaras de televisión, un hombre lanzó una bomba molotov contra los efectivos de la Policía Federal y Gendarmería. El clima de paz que se mantenía desde la mañana se rompió en segundos cuando volaron los primeros explosivos caseros.
Las fuerzas federales, bajo el comando unificado, respondieron al avance de los sectores más radicalizados utilizando camiones hidrantes y ráfagas de gas pimienta para dispersar a quienes intentaban derribar las vallas. En paralelo, líderes políticos como el gobernador bonaerense Axel Kicillof y la vicegobernadora Verónica Magario se hicieron presentes para acompañar el reclamo de los sindicatos, aunque se mantuvieron alejados de los focos de violencia.
Gremios con fuerte peso político, como la UOM y Aceiteros, encabezan el rechazo a lo que consideran un retroceso en los derechos de los trabajadores. Por su parte, el dirigente de ATE, Roberto Aguiar, ya había advertido que la jornada sería "caliente" debido al fuerte operativo antipiquetes desplegado por la Casa Rosada.
Mientras afuera el aire se volvía irrespirable por los gases lacrimógenos, dentro del Palacio los senadores continuaban con la discusión del proyecto. El oficialismo confía en que los incidentes no afecten el resultado de la votación, pero la magnitud de la protesta pone una presión extra sobre los legisladores que todavía no definieron su postura.
TM