La llegada del secretario de Energía de Estados Unidos a Caracas para reunirse con la vicepresidenta y ministra de Petróleo, Delcy Rodríguez, marca un momento de alto contenido estratégico para Venezuela. Más allá del simbolismo diplomático, la visita representa una señal concreta de que Washington está dispuesto a reinsertarse como socio clave en la reconstrucción del sector energético venezolano, una industria que durante décadas fue columna vertebral de la economía nacional.
Estados Unidos no es un actor menor en el mapa petrolero venezolano. Históricamente ha sido uno de sus principales compradores, proveedor de tecnología y fuente de inversión. La eventual normalización de la cooperación energética implica acceso a capital, know‑how técnico y redes comerciales que ningún otro socio puede ofrecer con la misma escala y capacidad financiera.
Para que esta oportunidad se traduzca en crecimiento sostenible, el elemento central es la apertura hacia un modelo más orientado al mercado. La recuperación de la producción requiere reglas claras, seguridad jurídica, asociaciones transparentes con empresas internacionales y un entorno regulatorio que incentive inversión privada. La experiencia comparada demuestra que los sectores energéticos más dinámicos combinan participación estatal estratégica con competencia y eficiencia empresarial.
Las licencias recientes que permiten a compañías estadounidenses participar en exploración y producción en Venezuela abren una etapa distinta. Si estas iniciativas se consolidan bajo un esquema estable y predecible, el país podría iniciar un ciclo de recuperación productiva que impacte no solo en el sector petrolero, sino en toda la economía mediante encadenamientos industriales, empleo y mayor disponibilidad de divisas.
El @Energy @SecretaryWright y yo visitamos el Palacio de Miraflores, en Caracas, donde sostuvimos conversaciones con las autoridades interinas para avanzar en el plan de tres fases de la Administración Trump: estabilización, recuperación y reconciliación, y transición. – LFD pic.twitter.com/6T7gaBgbV0
— Embajada de los EE.UU., Venezuela (@usembassyve) February 11, 2026
El acercamiento con Washington también tiene implicaciones geoeconómicas. En un mercado energético global en transformación, la diversificación de socios y la integración con economías desarrolladas fortalecen la resiliencia del sector. Para Venezuela, vincularse nuevamente con empresas estadounidenses significa conectarse a estándares tecnológicos avanzados, financiamiento competitivo y mercados con alta capacidad de absorción.
Imágenes exclusivas de la llegada al Palacio de Miraflores, del secretario de Energía de Estados Unidos (EEUU), Christopher Wright.
— Miguel Ángel Pérez Pirela (@maperezpirela) February 11, 2026
El objetivo de dicho encuentro con la Presidenta (E.) Delcy Rodríguez es revisar una agenda energética beneficiosa para ambas naciones, en el marco… pic.twitter.com/KIKaB57EoJ
Si el diálogo energético se traduce en reformas estructurales y mayor integración al mercado internacional, el sector petrolero podría volver a convertirse en uno de los motores del desarrollo venezolano. La clave no reside únicamente en aumentar barriles producidos, sino en modernizar el modelo económico, generar confianza y construir un marco institucional que permita que la energía vuelva a ser una plataforma de crecimiento sostenido.