En una jornada marcada por la tensión y los enfrentamientos, el dirigente sindical Julio Piumato lanzó una durísima acusación contra el desarrollo de la sesión en el Senado. Según el titular de la UEJN, los incidentes ocurridos en las inmediaciones del Congreso no fueron fortuitos, sino que respondieron a un plan orquestado para deslegitimar la movilización contra la reforma laboral.

Para Piumato, el caos fue "de manual". El sindicalista denunció la presencia de "encapuchados" infiltrados que fueron específicamente a provocar para justificar la represión y frenar el avance de la columna de manifestantes. "Nunca los detienen", advirtió sobre estos grupos, sugiriendo una zona de liberación para generar el conflicto.
Piumato advirtió que la represión fue una herramienta para evitar que el pueblo se exprese contra una ley que considera inconstitucional. En sus redes sociales, fue más allá y comparó la situación actual con uno de los escándalos más oscuros de la política argentina: la Ley Banelco. Según el dirigente, los votos para aprobar la normativa se estarían consiguiendo "con plata".
De Manual ! Marcha pacífica y multitudinaria convocada por #CGT Rechaza un proyecto de ley q pretende arrasar con el derecho del trabajo y cuyos votos se consiguen con plata(otra ley banelco?)! Aparecen encapuchados(vieron ? nunca los detienen) a provoca.r Y la represión se…
— Julio Piumato (@JulioPiumato) February 11, 2026
El malestar de Julio Piumato no solo se centró en la calle. También apuntó a la falta de claridad en el recinto, asegurando que en el Senado "nadie sabe qué se vota". En este contexto, apeló a la figura del Papa Francisco, afirmando que el Sumo Pontífice seguramente se habría expresado en contra de lo que calificó como una "reforma esclavista".
Citando al propio Juan Domingo Perón, el sindicalista sentenció que "la fuerza es el derecho de las bestias" y que la violencia institucional no puede legitimar una ley que, según su visión, viola la Constitución Nacional "de cabo a rabo". La denuncia del "manual" del caos deja abierta una fuerte sospecha sobre los métodos utilizados para avanzar con la modernización laboral en la Cámara Alta.
TM