A principios del siglo XX, en Estados Unidos la separación por "raza" no era una práctica aislada: estaba respaldada por leyes. En escuelas, trenes, hospitales y espacios públicos, blancos y negros debían ocupar lugares distintos. El derecho al voto de la población afroamericana estaba restringido y la violencia racial era frecuente.
En ese contexto, el 12 de febrero de 1909 se anunció en Nueva York la fundación de la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color, en inglés National Association for the Advancement of Colored People. La fecha coincidió con el centenario del nacimiento de Abraham Lincoln y buscó subrayar una idea central: la promesa de igualdad tras la abolición de la esclavitud seguía sin cumplirse.
Un año antes, en 1908, disturbios raciales en Springfield, Illinois, terminaron con barrios afroamericanos incendiados y víctimas fatales. La violencia en el estado natal de Lincoln provocó indignación nacional y convenció a activistas e intelectuales de que era necesaria una organización permanente para enfrentar la discriminación.
La respuesta no fue espontánea ni aislada. Fue la decisión de construir una estructura nacional capaz de actuar en tribunales, denunciar abusos y presionar políticamente.
Entre sus impulsores estuvo el intelectual y activista W. E. B. Du Bois, quien defendía una línea clara: utilizar la Constitución y el sistema judicial para impugnar las leyes segregacionistas. Desde sus primeros años, la NAACP se enfocó en presentar demandas contra normas discriminatorias y en documentar casos de desigualdad. Su apuesta fue transformar la lucha por los derechos civiles en un proceso institucional sostenido.
La creación de la organización modificó el escenario. Por primera vez, la segregación comenzó a ser cuestionada de manera sistemática en la justicia federal. Con el tiempo, esa estrategia contribuyó a debilitar la doctrina de “separados pero iguales”, que había legitimado la separación racial desde fines del siglo XIX.

Durante el siglo XX, la NAACP participó en procesos judiciales que marcaron precedentes históricos, especialmente en materia educativa y electoral. Su trabajo ayudó a sentar las bases de reformas que ampliaron derechos civiles en Estados Unidos. La fundación de la Asociación no eliminó de inmediato la desigualdad, pero cambió la forma de enfrentarla: la convirtió en una disputa legal, política y nacional.
Actualmente, 12 de febrero de 1909 sigue siendo una fecha clave en la historia de los derechos civiles. Fue el punto de partida de una estrategia que redefinió el alcance de la igualdad ante la ley en Estados Unidos.