Christian Horner, el ex director todopoderoso de Red Bull Racing, despedido a mediados de 2025 tras un conflicto interno, está preparando su regreso a la Fórmula 1.
El británico encabeza un consorcio de inversores con una oferta estimada en 600 millones de dólares para adquirir una participación significativa en Alpine, el equipo donde actualmente compiten el argentino Franco Colapinto y el francés Pierre Gasly.
La posible operación, que aún se encuentra en fase de negociaciones, no solo marcaría el retorno de Horner a la F1, sino que podría inyectar un capital fundamental en la estructura de Enstone, buscando devolver a Alpine a los puestos de vanguardia.
Según fuentes citadas por Sky News, Horner y su grupo de inversores han manifestado su intención de comprar la participación de Otro Capital, el fondo que actualmente posee el 24% de Alpine.
Otro Capital había adquirido esta porción del equipo a mediados de 2023 por 216 millones de dólares, y ahora busca capitalizar su inversión con una venta que casi triplicaría su valor inicial.

El interés de Horner por Alpine no es una casualidad. Desde su salida de Red Bull, su nombre sonó en diversas escuderías, pero la posibilidad de liderar un proyecto de reconstrucción en un equipo con el potencial de Alpine se alinea con su ambición.
La F1 está atravesando un boom económico sin precedentes, y la valoración de las escuderías se ha disparado. Alpine, a pesar de haber terminado último en el Mundial de Constructores 2025 con apenas 22 puntos, es considerado un activo atractivo por su infraestructura y el cambio de reglamento técnico en 2026, que podría alterar radicalmente la grilla de partida.
La intención de Horner, según trascendió, es tener un rol similar al que ejerce Toto Wolff en Mercedes: no ser un mero empleado, sino formar parte de la estructura accionaria, lo que le otorgaría un control y una estabilidad que busca tras su abrupta salida de Red Bull. Este esquema le permitiría tomar decisiones estratégicas sin el riesgo de una nueva desvinculación forzada.
Cabe recordar que Horner recibió una indemnización millonaria cercana a los 90 millones de euros por su despido de Red Bull, dinero que ahora podría invertir en su regreso a la Máxima. Su plan es claro: volver a la F1, pero con un poder de decisión y una injerencia que garantice la autonomía de su proyecto.