El Senado dio media sanción en general a la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei, pero lo hizo con modificaciones de último momento que alteraron uno de los puntos más sensibles del proyecto: el financiamiento de sindicatos y cámaras empresarias.
Tras una jornada de negociaciones intensas, el oficialismo aceptó mantener los aportes obligatorios que pagan trabajadores y empleadores, aunque con límites más bajos a los previstos hasta ahora. La iniciativa pasó así el primer filtro legislativo y deberá ser tratada por la Cámara de Diputados para convertirse en ley.

El cambio central fue la eliminación de la fecha de vencimiento que tenía el esquema de aportes compulsivos. El texto original establecía que, a partir de 2028, esos pagos dejarían de ser obligatorios. Esa cláusula fue retirada.
En su lugar, el Senado aprobó un sistema de topes máximos:
De esta manera, lo que iba a caer por ley terminó sosteniéndose por consenso político.
Según admitieron fuentes parlamentarias, el argumento fue evitar que gremios pequeños quedaran sin financiamiento de manera abrupta, lo que podía generar conflictos inmediatos.

La reforma fue respaldada por La Libertad Avanza, la UCR, el PRO y bloques provinciales, que coincidieron en la necesidad de actualizar el marco laboral. El peronismo votó mayoritariamente en contra y cuestionó la forma en que se introdujeron los cambios.
Durante el debate, la jefa del bloque oficialista, Patricia Bullrich, defendió el proyecto al señalar que la Argentina tiene una legislación “obsoleta”, mientras que el senador José Mayans denunció “improvisación” y falta de debate previo.
En paralelo, la CGT se movilizó frente al Congreso para rechazar la iniciativa.
Otro punto incorporado sobre el cierre de la sesión fue el traspaso de la Justicia Laboral a la Ciudad de Buenos Aires, que quedó incluido como un anexo del proyecto. La decisión generó cuestionamientos por no haber tenido tratamiento específico en comisión.
En cambio, se mantuvo fuera del texto la posibilidad de que las billeteras virtuales paguen salarios, aunque el Banco Central podría avanzar más adelante con una reglamentación.
Con la media sanción en general, la reforma laboral pasa a Diputados, donde el Gobierno deberá volver a negociar para sostener los cambios acordados en el Senado.
Si la Cámara baja introduce modificaciones, el proyecto deberá regresar a la Cámara alta. Hasta entonces, la ley no entrará en vigencia y el debate seguirá abierto.
TM