El tratamiento en el Senado del paquete de reformas laborales que impulsa la eliminación de distintos estatutos profesionales tuvo uno de sus momentos más álgidos en torno a la derogación del Estatuto del Periodista Profesional. La iniciativa, que propone suprimir regímenes especiales y unificar criterios bajo la Ley de Contrato de Trabajo, colocó en el centro de la escena a la actividad periodística, una de las más antiguas en contar con una regulación específica en la Argentina.
El senador Capitanich rechaza derogar el Estatuto del Periodista en nombre de la “libertad de expresión”.
— Luca🦅🇦🇷 (@lucabassua) February 12, 2026
Gracias @carolinalosada por ponerlo en su lugar. pic.twitter.com/hrvDaylUPS
La discusión tomó temperatura cuando la senadora Carolina Losada y el exgobernador del Chaco, Jorge “Coqui” Capitanich protagonizaron un cruce cargado de reproches y chicanas, que excedió lo técnico y derivó en cuestionamientos políticos y personales. El chaqueño expuso su preocupación por la derogación del Estatuto del Periodista -lo que a su juicio atenta contra la libertad de prensa-, mientras que la santafesina le respondió que no podía creer tanto cinismo por parte de alguien que siendo jefe de Gabinete rompió la tapa de un diario alegando que decía puras mentiras. "No sé cómo no se le cae la cara de vergüenza" dijo la senadora en el recinto.
El Estatuto del Periodista, sancionado mediante la ley 12.908 durante la primera presidencia de Juan Domingo Perón, estableció durante décadas un marco diferencial para la actividad, contemplando categorías profesionales, escalas salariales, licencias específicas y mecanismos de estabilidad laboral.
Su eventual derogación implicaría que los trabajadores de prensa queden regidos únicamente por la normativa laboral general, sin un régimen particular que reconozca las características propias de su oficio.
Los defensores de la medida sostienen que se trata de una actualización necesaria para “simplificar” el sistema y reducir privilegios sectoriales, sus detractores advierten que podría traducirse en una pérdida de derechos adquiridos y en una mayor precarización de la tarea periodística. En ese marco, el cruce entre Losada y Capitanich funcionó como síntesis de un debate que combina aspectos legales, laborales y simbólicos.