La reforma laboral de Javier Milei superó su primer gran obstáculo en el Senado, donde obtuvo 42 votos a favor frente a 30 en contra. Sin embargo, la CGT no considera este avance como una derrota definitiva. Para la central obrera, la verdadera batalla acaba de empezar y el escenario principal no será el Congreso, sino la Justicia.
🧾COMUNICADO: Responsabilidad y coherencia
— CGT (@cgtoficialok) February 12, 2026
El Senado aprobó a las apuradas una ley que retrocede en derechos laborales individuales y colectivos, trasladando recursos del trabajo al capital.
La CGT la rechaza y dará pelea, como lo viene haciendo, en cada lugar de trabajo, en la… pic.twitter.com/MQ0DLQ4XNX
Jorge Sola, secretario general de la central, reveló la estrategia que funciona como la "última carta" del gremialismo: una ofensiva judicial basada en las presuntas fallas de origen del proyecto. "Esta ley, así como está votada, no termina aplicándose", advirtió el dirigente, asegurando que existen múltiples puntos que chocan directamente con la Constitución Nacional.

La conducción de la CGT sostiene que, si el proyecto se convierte en ley en la Cámara de Diputados, la instancia judicial será el terreno donde se libre la pelea final. Según Cristian Jerónimo, cosecretario general de la central, la norma está viciada porque "tiene muchos artículos inconstitucionales" que afectan derechos básicos de los trabajadores.
El objetivo de los sindicatos es que los jueces dicten medidas cautelares para suspender la aplicación de la Ley de Modernización Laboral apenas sea promulgada. El gremialismo confía en que los tribunales laborales le den la razón, especialmente en lo que respecta a las limitaciones al derecho de protesta. Al respecto, Sola fue contundente: el derecho de huelga no pasa el filtro de la constitucionalidad ni cerca.
La "última carta" judicial de la CGT apunta contra tres ejes centrales que el Gobierno pretende cambiar:
Mientras Patricia Bullrich presiona para que la ley salga de Diputados sin un solo cambio, la CGT ya instruyó a sus abogados para preparar las presentaciones legales que buscan dejar a la reforma laboral en un "punto muerto" judicial.
TM