La Canasta Básica Alimentaria (CBA) se estimó en enero en $201.939 para un adulto equivalente, con un aumento de 5,8% respecto al mes anterior, casi dos puntos por encima de la inflación (2,9%).
La CBA fija el umbral de indigencia y contempla únicamente los alimentos necesarios para cubrir los requerimientos calóricos y proteicos mensuales de una persona adulta. En el último año, acumula una suba del 37,6%, por encima de la inflación (32,4%).
Por su parte, la Canasta Básica Total (CBT) se calculó en $440.226 para un adulto equivalente, incrementándose 3,9% en relación a diciembre, por debajo de la CBA pero por encima de la inflación general.
La CBT amplía la CBA incorporando bienes y servicios no alimentarios -como transporte, vestimenta, educación y salud- para estimar así la línea de pobreza. En el último año, acumula un incremento del 31,6%, por debajo de la inflación general y de la CBA.
Es decir, los alimentos básicos aumentaron más que el resto de los bienes y servicios de la economía tanto en enero como en el último año.

La suba de la CBA fue la mayor en 10 meses, acelerándose significativamente: venía de subas en torno a 1%, una aceleración en octubre de 3,1% y nuevamente al alza en noviembre y diciembre (4,1%). Hay que remontarse a marzo para encontrar aumentos de este calibre: 5,9% se incrementó la CBA.
En el caso de la CBT, salvo por diciembre, que aumentó 4,1%, es la mayor suba de los últimos 10 meses.

En enero, un hogar tipo 2 (4 integrantes, 2 adultos y 2 niños) requirió $623.990 para cubrir la Canasta Básica Alimentaria y por ende, no ser indigente.
Asimismo, necesitó de $1.360.299 para cubrir la Canasta Básica Total y no estar en situación de pobreza.
Si se compara este importe con la mediana de salarios registrados informada por la Secretaría de Trabajo ($1.249.543 neto si suponemos que se actualizaron en noviembre y diciembre con la inflación), se puede concluir que la mitad de los trabajadores no llegan a cubrir una canasta básica con sus salarios de bolsillo.
