La figura de Andrés Mountbatten-Windsor vuelve al centro de la polémica. Según revelaciones publicadas en la prensa británica, el duque de York habría recibido un préstamo cercano a los 12 millones de libras de miembros de la familia real para afrontar el acuerdo económico con Virginia Giuffre, quien lo acusó de abuso sexual en Estados Unidos.
El acuerdo, alcanzado en febrero de 2022, puso fin a una demanda civil presentada en Nueva York. Aunque Andrés negó las acusaciones y no admitió responsabilidad, decidió cerrar el caso antes de que llegara a juicio.
De acuerdo con los reportes, aproximadamente 7 millones de libras habrían provenido de la fallecida reina Isabel II, mientras que el resto habría sido aportado por fondos familiares vinculados a la Casa Real, en un contexto en el que también se menciona la intervención del entonces príncipe heredero, hoy Carlos III.
Hasta el momento no existe confirmación oficial sobre los detalles del préstamo ni sobre las condiciones de devolución. Sin embargo, las versiones periodísticas indican que el duque aún no habría reintegrado la totalidad del dinero. Se esperaba que pudiera hacerlo tras la venta de su propiedad en Verbier, Suiza, pero la operación no habría generado los fondos necesarios para saldar completamente la deuda.
El escándalo que involucra a Andrés se remonta a su relación con el financista estadounidense Jeffrey Epstein, condenado por delitos sexuales. En 2019, tras la detención de Epstein, Giuffre afirmó que había sido obligada cuando era menor a mantener relaciones con el príncipe.

Ese mismo año, la entrevista televisiva que Andrés concedió a la BBC marcó un punto de quiebre en su vida pública. Poco después, se apartó de sus funciones oficiales. En 2022 perdió sus patronazgos militares y dejó de utilizar el tratamiento de “Su Alteza Real” en el ejercicio institucional. Desde entonces, permanece alejado de la agenda oficial y sin representación pública dentro de la monarquía.
La nueva información sobre el presunto préstamo vuelve a instalar preguntas incómodas sobre la transparencia financiera de la monarquía británica y sobre la separación entre patrimonio privado y recursos vinculados a la institución. En un momento en el que Carlos III busca consolidar una imagen de modernización y austeridad para la Corona, el caso Andrés continúa siendo uno de los episodios más sensibles para la Casa Real. El escándalo, lejos de cerrarse con el acuerdo judicial, vuelve ahora al centro del debate público.