En 1994, Nicolás Repetto apostó a un formato distinto y rompió el molde del clásico magazine del mediodía. Así nació Nico, emitido de lunes a viernes por Telefe, con una combinación explosiva de música, juegos, humor y una energía que todavía hoy se recuerda con nostalgia.
Aunque estuvo apenas dos años al aire, el ciclo dejó una huella profunda. Parte del secreto fue su dinámica: un móvil que cambiaba semana a semana y salía a la calle para que el público participara en juegos, y una tribuna en estudio que no era solo decorado, sino protagonista.
La llamada “tribuna de Nico” se convirtió en semillero de talentos. Allí convivían artistas multifacéticos que creaban personajes, canciones y coreografías en vivo. El espíritu era lúdico, descontracturado y creativo, muy en sintonía con la televisión noventosa que apostaba al riesgo y la espontaneidad.
De ese espacio surgieron nombres que luego se consolidaron en el espectáculo argentino. Campi, Cecilia Carrizo (Caramelito), Favio Posca, Pablo Cedrón, Laura Oliva y otros artistas que más tarde desarrollaron carreras en teatro, televisión y cine, encontraron allí una primera vidriera masiva.
También hubo integrantes que, tras el boom, eligieron un perfil más bajo y se alejaron del centro de la escena mediática. Personajes entrañables como “Charanguito” o “la nena” del staff quedaron grabados en la memoria colectiva de quienes crecieron con ese programa.
“Nico” logró algo poco frecuente: convertirse en un clásico en apenas dos temporadas. Su mezcla de improvisación, humor físico y participación del público anticipó una manera de hacer televisión que hoy parece lejana, en tiempos de formatos más estructurados.