El oficialismo aceleró a fondo su estrategia legislativa este viernes al girar formalmente el texto de la reforma laboral a la Cámara de Diputados. La intención de Javier Milei es clara: quiere llegar a la apertura de las sesiones ordinarias el próximo 1 de marzo con la ley sancionada para que sea el eje central de su discurso ante la Asamblea Legislativa.
Para cumplir con este ambicioso calendario, la Casa Rosada planea agotar los plazos de las sesiones extraordinarias, que finalizarían el 28 de febrero. En Balcarce 50 entienden que el efecto político de ambas medidas se lograría en su totalidad si Milei las puede nombrar en su discurso. El plan contempla un tratamiento "relámpago" que ya comenzó a despertar fuertes críticas en los sectores opositores por la velocidad del trámite.

El presidente de la Cámara, Martín Menem, y el titular del bloque de La Libertad Avanza, Gabriel Bornoroni, diseñaron un esquema de trabajo para la semana próxima que busca liquidar el debate en solo dos días. La idea es citar a un plenario de comisiones el miércoles 18 de febrero para obtener el dictamen y bajar directamente al recinto el jueves 19 de febrero para la votación final.
Desde el oficialismo reconocieron que debieron resignar la idea de sesionar durante los feriados de carnaval para no tensionar la relación con sus aliados. "Aunque los propios estén, necesitamos de los socios y no los podemos obligar", admitió una alta fuente libertaria sobre la necesidad de contar con el quórum y las firmas de los bloques dialoguistas para avanzar con el dictamen de mayoría.
La principal traba que enfrenta el Gobierno es la negativa de gran parte de la oposición a un tratamiento tan simplificado de una ley de este peso. "En el Senado tardaron dos meses y acá lo quieren hacer en 48 horas. Es imposible que podamos tener una discusión seria en ese plazo", advirtió un diputado opositor sobre la estrategia del oficialismo.
A esto se suma la advertencia del bloque del PRO, liderado por Cristian Ritondo, quienes adelantaron que pedirán modificaciones en el texto que llegó con media sanción del Senado. Si Diputados introduce cualquier cambio, el proyecto deberá volver a la Cámara alta, lo que arruinaría el plan de Javier Milei de tener la ley lista antes de su discurso del 1 de marzo. En paralelo, Patricia Bullrich también impone su ritmo en el Senado para sancionar el régimen penal juvenil y otros acuerdos internacionales antes del cierre de febrero.
TM